Comerciantes de Valencia alzan la voz contra el modelo actual de las Fallas

Comerciantes de Valencia alzan la voz contra el modelo actual de las Fallas
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Comerciantes de Valencia alzan la voz contra el modelo actual de las Fallas

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El balance de las Fallas de 2026 ha desatado un profundo debate y un creciente descontento entre los comerciantes del centro histórico de Valencia. Varios negocios han manifestado su preocupación, calificando la situación actual como “insostenible” y perjudicial para el comercio local tradicional.

Quejas por la ocupación del espacio público y la masificación

La ocupación descontrolada de la vía pública por puestos ambulantes y la masificación han llevado a algunos comerciantes a considerar medidas drásticas, como el cierre de sus negocios durante las próximas ediciones de las Fallas. Isabel Reig, gerente de Original CV, una tienda de productos artesanos valencianos ubicada en la plaza del Mercat Central, denuncia que este año la situación ha sido “desbordante”.

Según Reig, a diferencia de años anteriores, en esta ocasión se han instalado “casetas enormes” a escasos metros de sus escaparates, bloqueando por completo la visibilidad y dificultando el acceso de los clientes. Lamenta que estas instalaciones hayan desconfigurado la imagen de un entorno emblemático de la ciudad, como es la zona de la Lonja y el Mercado Central.

La comerciante critica la falta de control sobre estos puestos, que vendían productos ajenos a la cultura valenciana, como mojitos o quesos sin refrigerar.

Tras investigar, los comerciantes afectados han descubierto que, aunque la licencia la concede el Ayuntamiento, la decisión sobre la ubicación de los puestos recae en la comisión fallera de la zona. Reig niega que los comerciantes estuvieran de acuerdo con esta situación y advierte que, si persiste, se verán obligados a cerrar sus negocios el año que viene.

Cierre de negocios durante las Fallas

Javi Fortuny, responsable de la cervecería Marketcraft Beer, ubicada en la calle Danzas, en pleno corazón de Ciutat Vella, lleva años cerrando su local del 10 al 20 de marzo. Explica que el barrio se ha convertido en un “macrobotellón” y que sus clientes habituales, “los que nos dan de comer todo el año”, huyen del centro o no pueden acceder, por lo que no le interesa mantener abierto.

Fortuny describe una situación de insalubridad extrema, con su callejón convertido en “un río de pis” debido a la falta de servicios públicos para la gran cantidad de visitantes. Critica que se permitan todo tipo de puestos y eventos que atraen a miles de personas, pero no se incrementen los servicios básicos, como la recogida de basuras o la instalación de baños públicos.

Un problema de gestión municipal

Según Fortuny, el problema se ha agravado en los últimos ocho años, transformando una fiesta “familiar” en un evento “internacional” que ha alcanzado un punto “insostenible”.

En su opinión, no se trata de un problema de las Fallas en sí, sino de la gestión del Ayuntamiento, que organiza eventos masivos sin dotar a la ciudad de los recursos necesarios para un “turismo desbocado”.

El sentir general entre los comerciantes es de descontento por el modelo de gestión. Fortuny compara la situación con el turismo de Semana Santa, que considera más beneficioso porque atrae a personas que “vienen a disfrutar de la gastronomía, de la buena bebida, a pasear”. Ante este panorama, cada vez son más los comerciantes que, como Isabel, se plantean cerrar sus negocios si el Ayuntamiento no toma medidas para garantizar una convivencia equilibrada durante las fiestas.