
PLAN DE CHOQUE EN IRÁN: BAJADA DE IMPUESTOS PARA FRENAR LA INFLACIÓN
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El gobierno iraní ha puesto en marcha un plan de choque valorado en 5.000 millones de euros, con el objetivo de mitigar el impacto económico de la guerra y frenar la escalada de precios. La medida principal consiste en una rebaja fiscal directa, implementada a través de la reducción del IVA del 21% al 10% y un recorte en el impuesto sobre hidrocarburos.
Un enfoque diferente a la crisis de Ucrania
A diferencia de las estrategias adoptadas en crisis anteriores, esta vez el gobierno ha optado por una reducción directa de impuestos, buscando un alivio inmediato para el consumidor. Esta decisión evita la necesidad de que las gasolineras adelanten el dinero de las bonificaciones, un mecanismo que, según fuentes del sector, generó “un enorme trastorno financiero” y logístico a los pequeños empresarios durante la guerra de Ucrania.
Reacciones del sector de las gasolineras
Desde la Asociación de Gasolineras de Palencia y Valladolid, su presidente, Ángel Fernández, ha valorado positivamente la medida, destacando que se ha escuchado su “reivindicación histórica” de bajar impuestos. Fernández explicó que durante la crisis de Ucrania, la bonificación de 20 céntimos se aplicaba directamente al consumidor final, lo cual generó complicaciones en los sistemas informáticos.
En cambio, celebra que en esta ocasión se haya optado por una rebaja directa del IVA y de los impuestos sobre hidrocarburos.
Beneficios para otros sectores
El plan también incluye bonificaciones para otros sectores clave. Los profesionales del transporte recibirán una bonificación de 20 céntimos, que será pagada directamente por la administración tributaria a través de la devolución del gasóleo profesional. Un procedimiento similar se aplicará a los agricultores, que también recibirán la ayuda de manera directa.
Preocupación por el stock existente
A pesar del alivio inicial, el sector de las gasolineras ha recibido la noticia con “profunda preocupación”. Fernández ha insistido en que muchas gasolineras ya tienen sus tanques llenos con combustible adquirido al tipo impositivo anterior del 21%.
Ahora, se ven obligadas a venderlo al cliente con el nuevo impuesto ya reducido, asumiendo la diferencia de su propio bolsillo.
Incertidumbre sobre la compensación
Ángel Fernández ha subrayado la situación de desprotección del sector, afirmando que son “meros intermediarios” y que todo el producto en sus tanques está comprado con el impuesto de hidrocarburos anterior. Esto genera una gran incertidumbre sobre cómo y cuándo compensará el Estado ese desajuste. El sector permanece a la espera de una respuesta oficial del gobierno, mientras que la medida se mantendrá, en principio, hasta el 31 de junio, ligada a la evolución del IPC.
Esta diferencia de precio, que de momento soportan los propietarios, deja a muchas estaciones de servicio en una situación financiera delicada.













