
El arte floral que viste la Semana Santa de Murcia
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Durante décadas, las manos de Fernando Ríos han dado vida al esplendor floral que adorna la Semana Santa de Murcia. Este florista, maestro y heredero de una tradición familiar que se extiende por cuatro generaciones, es un artesano que utiliza la naturaleza como su pincel.
Evolución de un arte: de lo local a la globalización
El estilo de los adornos florales ha experimentado una transformación significativa a lo largo del tiempo. Ríos recuerda que, en sus inicios, la disponibilidad de flores se limitaba a productos locales como claveles, calas y margaritas provenientes de las huertas cercanas. Inicialmente, los arreglos se elaboraban con alambre sobre paja, una técnica que podía resultar perjudicial para los tronos.
La introducción de la esponja en la década de los 70 marcó un punto de inflexión.
Más recientemente, se ha adoptado una tendencia de inspiración andaluza que consiste en exhibir los pasos el día previo a la procesión. Esto exige el uso de flores que requieran poca hidratación, como las Hortensias Vintage, las Orquídeas Cymbidium o los Santurios, para asegurar la durabilidad del arreglo. Hoy en día, gracias a la globalización, “tenemos prácticamente todas las flores existentes en el mundo”, afirma el experto.
La técnica de Fernando Ríos: armonía y equilibrio
Para Fernando Ríos, cada trono es una obra arquitectónica y las flores deben realzar su belleza. Su técnica se basa en crear un conjunto “asimétrico, pero equilibrado”, donde el arreglo floral complementa el movimiento de la imagen sin eclipsarla.
Su filosofía es clara: “Que la mejor decoración sea la que no se nota”.
Cada imagen requiere un tratamiento floral específico. Para un crucificado, Ríos prefiere flores “pesadas, redondas y de color oscuro”, como el clavel granate o los iris azules. En cambio, una dolorosa exige la delicadeza del blanco y el rosa, con flores como las calas o las orquídeas. Para un nazareno, se inclina por colores “oscuros y pesados”, como el granate o tonalidades casi negras.
Leyendas y tesoros ocultos en la Semana Santa Murciana
Pero los misterios de la Semana Santa no se limitan a los tronos, sino que también se entrelazan con antiguas leyendas.
Una de las más arraigadas rodea a la cofradía del Santo Sepulcro y a la iglesia de San Bartolomé, donde se dice que se esconde un tesoro de un poder incalculable.
La leyenda cuenta que, en un lugar secreto del templo, se encuentra un cofre de cedro que contiene tierra del Calvario y un pergamino firmado por Alfonso X el Sabio, el cual otorga a Murcia “protección eterna”. Se dice que este cofre solo se revela durante cinco minutos, justo cuando el Cristo del Sepulcro cruza el umbral en la noche del Viernes Santo.
Un antiguo sacristán afirmó haberlo visto, envuelto en una luz dorada, pero una voz le impidió tocarlo, diciéndole: “Este tesoro no es para manos humanas, sino para el consuelo de la ciudad”. Un misterio que perdura y que nos recuerda que el mayor tesoro es la fe que se renueva cada año.













