
Reino Unido vigilará precios de energía y alimentos ante la crisis por el conflicto en Irán
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El gobierno británico ha anunciado medidas para supervisar de cerca los precios de la energía y los alimentos, en respuesta a la creciente preocupación por el impacto económico del conflicto en Irán. La administración busca evitar la especulación y proteger a los consumidores más vulnerables.
La ministra de Economía, Rachel Reeves, declaró que el gobierno no permitirá que las empresas se aprovechen de la crisis para inflar los precios. El plan incluye fortalecer la autoridad de vigilancia de la competencia para detectar y combatir la especulación, así como crear un nuevo marco regulatorio contra los aumentos excesivos. Se formará un consejo de reguladores para monitorear de cerca los precios en gasolineras, facturas de electricidad y supermercados.
Posibles ayudas energéticas
El gobierno también está considerando extender y ampliar las ayudas para pagar las facturas energéticas de los hogares de bajos ingresos a partir de finales del verano. Reeves enfatizó la necesidad de ser ágiles y responder adecuadamente a medida que evolucione la situación, criticando las ayudas universales implementadas por gobiernos anteriores.
A diferencia de las medidas más generales adoptadas por otros países, el gobierno laborista cree que es más eficaz centrarse en el sector energético y en las personas que más necesitan apoyo.
Flexibilidad ante la incertidumbre
“Es el uso más eficaz del dinero público”, afirmó el secretario de Energía, Michael Shanks, quien también destacó la importancia de ser flexibles ante un escenario cuyo alcance y duración son inciertos. “Llevamos tres semanas en este conflicto… La gente está muy preocupada, pero no hay certidumbre de cómo o cuándo va a terminar esto, así que estamos examinando con mucho cuidado cómo tiene que ser la ayuda a largo plazo”.
Planes a largo plazo ante la crisis
El primer ministro, Keir Starmer, reconoció la dificultad de predecir la duración del conflicto durante una sesión parlamentaria. Enfatizó la importancia de desarrollar planes a largo plazo, incluyendo inversiones en energía eólica y nuclear para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Debilidad económica preexistente
La economía británica ya enfrentaba desafíos antes de la crisis actual, con un crecimiento lento en los últimos meses. Los datos de la patronal CBI revelaron que el volumen de ventas minoristas en marzo experimentó su mayor caída desde abril de 2020, durante el confinamiento por la pandemia, con un 66% de los comercios reportando pérdidas.













