
Nuevas Adicciones Televisivas: Reflexiones sobre 'Rooster'
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La espera semanal para un nuevo episodio de ‘Rooster’ resulta ser lo único criticable de esta serie. Acostumbrada al consumo inmediato de temporadas completas, la necesidad de aguardar siete días se siente como un retorno a épocas pasadas. La última vez que experimenté una sensación similar fue con ‘Lost’, aunque el disfrute es una cuestión aparte.
Un giro inesperado en las preferencias televisivas
Confieso que, a priori, el título de ‘Rooster’ no me habría atraído. Soy más afín a las series de crímenes ambientadas en ciudades nórdicas o islas remotas.
Sin embargo, esta comedia amable y entretenida, donde incluso los personajes más irritantes resultan entrañables, me ha conquistado. Contrario a mis hábitos, me encuentro disfrutando de una serie que jamás pensé que vería.
El encanto de los personajes
El protagonista, Greg Russo, interpretado por Steve Carell, es un reconocido escritor y autor de la saga que da nombre a la serie. Divorciado y con una hija recién separada, Russo termina dando clases en el mismo campus donde trabajan su hija y su exesposa. Allí, se encuentra con un elenco de personajes estrafalarios pero adorables.
A diferencia de la vida real, en ‘Rooster’ todos caen bien.
Desde la joven activista hasta el exyerno infiel, pasando por el rector déspota, la alumna insoportable, la profesora hipermotivada, la hija neurótica y la secretaria desmotivada. Cada personaje es tratado con benevolencia y ternura, y todos tienen una ocurrencia ingeniosa en el momento preciso.
Un deseo repentino de bondad
No sé si es la edad, pero he pasado de devorar series de crímenes a desear vivir en ese campus, pasear en bicicleta con un vestido floreado y saludar a todos. Me gustaría que fueran mis vecinos, mis compañeros de trabajo, los hijos de mis amigos. Invitarles a una barbacoa, reírme de sus chistes, leer sus libros y comentarlos en el porche al atardecer.
La única queja es la brevedad de los episodios y la espera semanal.
Dudo si ver el próximo capítulo el lunes o esperar a que estén todos disponibles en HBO para disfrutar de un atracón de palomitas, cerveza, ingenio y buen rollo. Quizás, después de tanta bondad, regrese a los asesinatos con ‘Una historia de crímenes’, la serie documental de Manu Marlasca en Prime Video. Aunque, por supuesto, evitaré los segmentos con Miguel Lorente. Una cosa es disfrutar del ‘true crime’ y otra muy distinta poder tolerar ciertas presencias.












