
NUEVA REGULACIÓN EUROPEA PARA LA CREACIÓN DE EMPRESAS: ¿SIMPLIFICACIÓN REAL O ESPEJISMO?
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La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ha anunciado una nueva regulación que busca agilizar la creación de empresas en la Unión Europea. La propuesta promete que cualquier emprendedor podrá constituir una empresa en 48 horas, de forma totalmente digitalizada, por menos de 100 euros y sin necesidad de un capital social mínimo.
Régimen 28: ¿Quiénes se benefician?
Esta nueva figura societaria, denominada Régimen 28, está pensada principalmente para empresas de nueva creación.
Para poder acogerse a ella, las compañías deben cumplir ciertos requisitos, como tener menos de 10 empleados, una antigüedad inferior a diez años y dedicar al menos el 10% de sus costes a Investigación y Desarrollo (I+D).
La burocracia, el gran obstáculo
Si bien la creación formal de una empresa será más rápida y económica, la puesta en marcha seguirá estando condicionada por la burocracia de cada Estado miembro. Abrir una cuenta bancaria, cumplir con las obligaciones fiscales locales o solicitar licencias específicas son trámites que no se verán afectados por esta nueva regulación.
El desafío del crecimiento empresarial en Europa
La principal debilidad de Europa frente a Estados Unidos no reside en la creación de empresas, sino en su capacidad de crecimiento.
A pesar de la existencia teórica de un mercado único, la realidad es que operan 27 marcos legales diferentes. Esta fragmentación, con 60 formas jurídicas nacionales distintas, dificulta la expansión de las empresas europeas y explica por qué menos startups logran escalar.
Unificación fiscal y regulatoria: la clave pendiente
Aunque la nueva sociedad europea facilitará la operación en otros países al reducir los trámites iniciales, no resuelve el problema de fondo: el crecimiento empresarial.
La Unión Europea aprueba anualmente una gran cantidad de normas, lo que genera una complejidad burocrática considerable. Esta medida se presenta como una solución “de mínimos” ante la dificultad de alcanzar una unificación fiscal y regulatoria real, debido a la protección que los parlamentos nacionales brindan a sus economías.













