Detectives infiltrados desarticulan fiestas ilegales en villas de Ibiza

Detectives infiltrados desarticulan fiestas ilegales en villas de Ibiza
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Detectives infiltrados desarticulan fiestas ilegales en villas de Ibiza

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Durante cinco años, Ibiza ha luchado contra la proliferación de fiestas ilegales en villas privadas. El Consell Insular, tras un seguimiento exhaustivo, considera que el fenómeno está controlado, aunque mantiene el servicio para perseguir el intrusismo en el sector del transporte, especialmente los taxis pirata en el aeropuerto.

El auge de las fiestas clandestinas durante la pandemia

Hace cinco veranos, el sector del ocio nocturno y las instituciones de Ibiza detectaron un aumento de las fiestas privadas en espacios cerrados, e incluso en parajes naturales como ses Illetes. Estas celebraciones, impulsadas por empresarios externos, escapaban al control de las autoridades debido a una legislación laxa y la dificultad de la policía para acceder a propiedades privadas sin orden judicial.

Mariano Juan, conseller de Lucha contra el Intrusismo, recuerda que las fiestas ilegales siempre han existido, pero la situación se desbordó durante la pandemia debido al cierre de discotecas, lo que dio lugar a una industria clandestina paralela.

El perfil de los organizadores

Los organizadores eran principalmente personas de fuera de la isla que no arriesgaban su patrimonio. Estas personas promovían actividades lúdicas en viviendas turísticas, garajes o locales sin licencia, convirtiéndolos en espacios de ocio nocturno.

El auge de estas fiestas generó molestias entre los vecinos, que recurrieron a las instituciones, especialmente durante el segundo verano tras el confinamiento, cuando los clubes optaron por no abrir ante la dificultad de controlar posibles brotes.

Medidas para combatir las fiestas ilegales

Ante esta situación, se adoptaron dos vías de actuación: una política y otra administrativa. En el plano político, se recurrió al Govern, resultando en un Decreto Ley de Fiestas que endureció las sanciones y amplió la responsabilidad a todos los implicados, incluyendo proveedores de alcohol, equipos de sonido, DJs, porteros e incluso participantes.

Para superar el obstáculo de la dificultad de acceso a propiedades privadas, se contrató a detectives privados de fuera de Ibiza, que se infiltraban en las fiestas a través de redes sociales y el boca a boca, recabando información para que la policía pudiera actuar e imponer sanciones.

Sanciones de hasta 300.000 euros

Cuando los detectives detectaban las fiestas con antelación, se coordinaban con la policía para desmantelarlas antes de que comenzaran. En algunos casos destacados, se desmanteló una organización criminal y se detectaron fiestas en un agroturismo sin licencia. Los organizadores eran empresas externas que traían sus propios equipos de sonido para organizar eventos profesionalizados.

Según José Luis Benítez, de la Asociación Ocio de Ibiza, “empezaron a desembarcar en la isla mafias que vendían el concepto de la ‘Ibiza privada’”. Estas fiestas ilegales representaban una competencia desleal para los negocios legales y un riesgo para la seguridad de asistentes y trabajadores.

El entramado incluía redes de transporte ilegal y una cadena de suministro completa. En muchos casos, los propietarios de las viviendas desconocían lo que ocurría en su interior, donde podían concentrarse más de mil personas.

Un caso reciente ocurrió en junio de 2025, cuando la policía local de Santa Eulària destapó una fiesta ilegal en una villa de Cala Olivera. Los asistentes confirmaron haber pagado hasta 130 euros por una pulsera que incluía acceso y consumiciones. El ayuntamiento abrió un expediente sancionador con multas de entre 30.000 y 300.000 euros.

Temor a la consolidación y redirección del servicio de detectives

Tras varios años de trabajo, se constató una reducción en el número y calidad de estas fiestas. La reapertura del ocio nocturno y la disminución de las quejas vecinales contribuyeron a este descenso.

El Consell decidió redirigir el servicio de detectives hacia el intrusismo en el transporte y el alquiler turístico ilegal. La institución insular aumentó las sanciones contra los taxistas ilegales, con multas de hasta 15.000 euros.

Aunque la proliferación de fiestas ilegales ya no se percibe como un problema extendido, el Ayuntamiento de Santa Eulària no descarta recurrir a detectives privados y ha abierto expedientes sancionadores. En Sant Joan, se continuará abordando estos casos a través de la actuación policial.