Los Testigos de Jehová matizan su doctrina sobre las transfusiones de sangre

Los Testigos de Jehová matizan su doctrina sobre las transfusiones de sangre
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Los Testigos de Jehová matizan su doctrina sobre las transfusiones de sangre

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Los Testigos de Jehová, conocidos por sus estrictas normas y el ostracismo al que someten a los miembros expulsados, han modificado su doctrina sobre las transfusiones de sangre. La organización, que hasta ahora consideraba pecado recibir este tratamiento, permite ahora que un paciente se haga una autodonación, aunque se trata de un procedimiento excepcional y no factible en todos los casos.

Un cambio con matices

En un comunicado reciente, el Cuerpo Gobernante de la organización anunció un “cambio de postura”. Ahora, los miembros pueden recibir transfusiones, pero solo si son de su propia sangre. Según un portavoz del Cuerpo Gobernante, este cambio se basa en el respeto al “regalo de la vida” dado por Jehová y la obediencia a sus mandatos sobre la sangre, específicamente la prohibición de “comer la carne con su vida, es decir, con su sangre”.

Aunque podría parecer que se levanta totalmente la prohibición, la realidad es más compleja. El Cuerpo Gobernante ha decidido que cada cristiano debe decidir cómo se usará su propia sangre en cualquier tratamiento médico o quirúrgico. Esto significa que los Testigos de Jehová permiten ahora las transfusiones autólogas, aquellas que provienen de la propia sangre.

Ventajas limitadas

Si bien este cambio es significativo para la doctrina de la congregación, en la práctica supone pocas ventajas para sus miembros. Las transfusiones autólogas son escasas. En 2025, de las 250.000 donaciones realizadas en Cataluña, solo 19 fueron autólogas, según datos del Banco de Sangre y Tejidos. Esto se debe a que no es fácil reunir los requisitos para que estas transfusiones sean posibles, útiles y suficientes.

La sangre no se puede almacenar permanentemente, ya que solo tiene una vida de 42 días fuera del cuerpo humano. Aunque se puede congelar, este servicio solo lo prestan algunas clínicas privadas en el mundo, ninguna de ellas en España. La sanidad pública tiene un pequeño banco de sangre congelada, pero de donantes muy raros.

Las transfusiones autólogas se utilizan con mayor frecuencia en operaciones traumatológicas, que requieren menos sangre y suelen poderse programar con tiempo suficiente para que el paciente almacene sus propios fluidos. Sin embargo, no cualquiera puede evitar la anemia después de donar tanto. Además, para una transfusión autóloga también es necesario pasar pruebas y cumplir una serie de requisitos.

Según el doctor Joan Ramon Grífols, director asistencial del Banco de Sangre y Tejidos, no hay garantía de que se pueda ser donante para uno mismo, ya que las patologías que hacen necesaria la transfusión pueden impedirla. Para conseguir las bolsas de sangre necesarias, se requieren semanas y diversos desplazamientos al hospital, y en ocasiones la cantidad puede no ser suficiente para ciertas intervenciones.

Por tanto, las transfusiones autólogas no sirven para todas las intervenciones quirúrgicas ni todos los pacientes, y tampoco en caso de accidente o intervención urgente.

Técnicas de ahorro sanguíneo

Otra opción para los Testigos de Jehová son las técnicas de ahorro sanguíneo, que dependen del estado de salud del paciente. Estas técnicas se basan en medicación preoperatoria que potencia la producción de glóbulos rojos o en el uso de *cell savers*, que aspiran, lavan y reinfunden la sangre durante la misma operación. Estas técnicas siempre han estado permitidas porque la sangre no llega a abandonar del todo el cuerpo.

Un cambio “de cara a la galería”

Según Ángel Encinas, vocal de la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová y antiguo miembro de la organización, el cambio de doctrina “es una novedad importante, pero es una mejora solo de cara a la galería”. Encinas critica que la organización cambie de opinión sin pedir perdón ni dar explicaciones sobre las personas que han muerto por el camino.

Más de medio siglo de prohibición

La prohibición de dar y recibir transfusiones de sangre se remonta a 1959. Los Testigos de Jehová consideraban esta práctica un pecado castigado con la expulsión de la congregación y el consecuente ostracismo. En el año 2000, se convirtió en una falta tan grave que quien recibía una transfusión quedaba automáticamente “desasociado”.

Los argumentos para prohibir las transfusiones se encuentran en versículos de la Biblia como Levítico 17:13 y Hechos 15:20. Sin embargo, estos pasajes forman parte de la Ley Mosaica, que los Testigos no reconocen como vinculante tras la muerte de Jesús.

A pesar de ello, la organización ha utilizado estos argumentos para justificar la prohibición, argumentando que la sangre no debe ser extraída del cuerpo, almacenada y usada de nuevo. También se ha argumentado que las transfusiones autólogas son pecado porque “la sangre almacenada ha dejado de ser parte de la persona”.

Los Testigos de Jehová aseguran que su “creencia fundamental sobre la santidad de la sangre no ha cambiado” y que la Biblia no dice nada sobre el uso de la sangre de la propia persona. Según la organización, se ha “aclarado” que esto incluye si uno permite o no que se le extraiga sangre, se almacene y se le vuelva a introducir.

Afrontar la expulsión

Durante años, recibir una transfusión implicaba tener que dejar los Testigos de Jehová. Esta prohibición ha provocado la muerte de personas que no han podido sobrevivir sin una donación o que no han podido someterse a intervenciones quirúrgicas vitales. Uno de los casos más mediáticos fue el de Marcos Alegre, un niño de 13 años que murió en 1994 tras una hemorragia cerebral porque sus padres rechazaron la transfusión por motivos religiosos.

Desde la Asociación de Víctimas opinan que el motivo tras la prohibición era “crear mártires” y transmitir el mensaje de que los Testigos de Jehová son los únicos cristianos verdaderos, dispuestos a morir por Dios.

Encinas cree que el cambio de doctrina no se basa en las escrituras, sino en los tribunales. El asunto de las transfusiones ha sido llevado ante la justicia en varias ocasiones, y la organización enfrenta procesos legales relacionados con el ostracismo y la vulneración de derechos fundamentales. Según Encinas, permitir las transfusiones puede ser una manera de evitar problemas legales en el futuro.