Juicio a La Gilda del Norte por explotación laboral: “Nos escondían en el baño, el tejado o la cámara frigorífica

Juicio a La Gilda del Norte por explotación laboral: "Nos escondían en el baño, el tejado o la cámara frigorífica
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Juicio a La Gilda del Norte por explotación laboral: "Nos escondían en el baño, el tejado o la cámara frigorífica

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La Audiencia Provincial de Bizkaia ha acogido el juicio contra los propietarios de La Gilda del Norte (Agricultura Creativa 2015), acusados de explotación laboral. Tres extrabajadores han denunciado condiciones de trabajo irregulares, salarios bajos y falta de medidas de seguridad.

Acusaciones de explotación y condiciones laborales precarias

Los denunciantes alegan que trabajaban frecuentemente sin contrato, en situación irregular, sin las debidas medidas de seguridad ni controles, y por una remuneración de 800 euros. Además, afirman que recibían la orden de esconderse en caso de inspecciones. “Nos obligaban a escondernos porque no teníamos documentación. Una vez me hicieron meterme en el congelador hasta que se fue la Policía”, declaró una de las denunciantes.

La acusación particular solicita para los propietarios penas que podrían sumar seis años de cárcel por delitos continuados contra los derechos de los trabajadores, así como una indemnización de 7.500 euros por daños morales. La Fiscalía, por su parte, solicita una pena de un año para uno de los acusados, eximiendo a la hija.

Testimonios de los extrabajadores

Durante la primera sesión del juicio, testificaron las tres personas demandantes, quienes trabajaron en la empresa entre 2017 y 2021. También declararon tres antiguas empleadas como testigos.

Las tareas se dividían entre la elaboración de gildas y pintxos en el pabellón de Basauri y el trabajo en el invernadero de Lezama. Una de las trabajadoras describió las condiciones en el invernadero como “más duras, a temperaturas de más de 40 grados” y con exposición a productos tóxicos. En el pabellón de Basauri, la producción era “altísima”, con la exigencia de elaborar “entre 110 y 120 tarros de gildas”.

Órdenes de esconderse durante las inspecciones

Las inspecciones laborales se realizaron el 1 de diciembre de 2020 y el 7 de mayo de 2021. Varios testigos relataron que, ante la llegada de la policía, se les ordenaba esconderse. “Un día nos subieron a un montacargas, otra vez nos indicaron que fuéramos al baño”, declaró una de las testigos. Otra afirmó que le pidieron que “subiera al tejado del edificio” para evitar ser vista.

Una extrabajadora aseguró: “En las inspecciones teníamos orden de escondernos, porque nos dijo que si nos cogía la Policía nos tendríamos que ir y yo no quería volver a mi país. Ese día subí por una escalera al tejado de la empresa”.

Acusaciones adicionales y condiciones de trabajo

Una de las denunciantes afirmó que la hija del propietario le sugirió la posibilidad de “abortar” al comunicar su embarazo. Según su testimonio, tras informar sobre su estado, fue contactada por el jefe, quien le ofreció una compensación económica a cambio de no denunciar.

Otro denunciante aseguró que entre el 60 y 70% de la plantilla eran “trabajadores extranjeros en situación irregular”. Estos trabajadores llegaban a la empresa por recomendación y comenzaban a trabajar sin entrevista previa, realizando jornadas laborales extensas, a menudo con horas extras y los sábados. Los pagos se realizaban en mano y, aunque hubo retrasos, no se registraron impagos.

La mayoría de los trabajadores relatan que vivían con la “promesa” de que, con el tiempo, se formalizaría su contrato y podrían regularizar su situación en el país.

Sanciones previas y otras irregularidades

La Inspección de Trabajo ya ha multado a La Gilda del Norte con más de 40.000 euros por irregularidades laborales. Tras la segunda inspección, los trabajadores irregulares pasaron a trabajar en el turno de noche. Además, los empleados denuncian que “durante el confinamiento por la COVID-19 siguieron trabajando incluso en ERTE”, y que nunca recibieron formación sobre seguridad laboral, reconocimiento médico, ni contaban con equipos de protección individual (EPI), ni realizaron cursos de manipulación de alimentos.