Crisis en la Pesca Artesanal de Lanzarote: Un Sector al Borde del Abismo

Crisis en la Pesca Artesanal de Lanzarote: Un Sector al Borde del Abismo
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Crisis en la Pesca Artesanal de Lanzarote: Un Sector al Borde del Abismo

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La pesca artesanal en Lanzarote enfrenta una crisis severa, según declara el pescador Juan Francisco, quien describe un sector asfixiado por la legislación laboral y la burocracia.

Legislación Laboral Incompatible con la Tradición Pesquera

El principal problema radica en la legislación laboral actual, que choca con el sistema retributivo tradicional “a la parte”. Este sistema se basa en la participación de los trabajadores en las ganancias obtenidas de la pesca, donde tanto armadores como marineros comparten riesgos y beneficios. “Si pescamos mucho, ganamos mucho; si pescamos poco, ganamos poco”, explica Juan Francisco.

La ley exige un contrato con un salario fijo, algo inviable para las pequeñas embarcaciones. El pescador, que faena en el norte de la isla, se pregunta cómo pagar los meses en que el viento impide salir a faenar.

Esta situación lo ha llevado a una decisión drástica: ahora trabaja solo en su barco, trabajando el doble para ganar menos, ya que no puede permitirse contratar a nadie.

Horarios Flexibles vs. Normativa Rígida

La normativa también ignora la naturaleza del oficio, que carece de horarios fijos. Un pescador debe permanecer en el mar si la pesca es prometedora, sin importar la hora. Esto plantea interrogantes sobre la aplicación de un sistema de fichaje en un barco.

Burocracia Asfixiante y Cuotas de Pesca

A la precariedad laboral se suma una creciente carga burocrática.

Además, las cuotas de pesca impuestas por la Unión Europea, especialmente las del atún, perjudican a las embarcaciones pequeñas. Muchos barcos sin un historial de capturas en años anteriores tienen prohibido pescar atún, incluso si lo ven en el mar.

Juan Francisco argumenta que estas limitaciones son absurdas para la pesca artesanal, que utiliza un solo anzuelo y es incapaz de vaciar el mar. Además, destaca su carácter selectivo, permitiendo devolver al mar las piezas pequeñas, a diferencia de la pesca industrial.

El Futuro en Juego: Falta de Relevo Generacional

El futuro del sector es incierto. La dureza del trabajo y la falta de rentabilidad no atraen a los jóvenes.

Existe una barrera legal que impide la transmisión del oficio: la prohibición de que los menores acompañen a sus familiares en el barco. Esta situación impide que los jóvenes tengan un primer contacto con el mar y descubran su vocación, dificultando la creación de una nueva generación de pescadores.

Propuesta para la Supervivencia: Reservas de Interés Pesquero

Como solución, Juan Francisco y otros pescadores proponen la creación de “reservas de interés pesquero”. Estas áreas, gestionadas por los propios pescadores en colaboración con la administración, prohibirían las artes de pesca más agresivas y actuarían como un “pulmón” que regenere los caladeros y asegure un futuro sostenible para la pesca artesanal.