
DESCUBRIENDO EL ORIGEN DE LAS PALABRAS: FRACASO, PLUTOCRACIA Y DISCULPA
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El reconocido divulgador cultural Alfred López, autor de la exitosa saga de libros sobre curiosidades “ya está el listo que todo lo sabe”, ha desvelado las raíces etimológicas de vocablos tan comunes como ‘fracasar’, ‘plutocracia’ y ‘disculpa’. En una reciente entrevista, López realizó un fascinante recorrido por la historia de estas palabras, explicando cómo su significado ha evolucionado desde el latín hasta el español contemporáneo.
El Viaje Etimológico de ‘Fracasar’
Según López, el término ‘fracasar’ tiene su origen en el italiano ‘fracassare’, derivado a su vez de una construcción latina. Este verbo estaba compuesto por el prefijo ‘fra-‘, que denota ruptura o separación, y el verbo ‘quassare’, que significa “sacudir o romper”. Por lo tanto, el significado original de la palabra era, literalmente, “romperse violentamente o hacerse pedazos”, una idea que sienta las bases para su connotación actual.
La palabra viajó del italiano al francés, donde ‘fracasser’ adquirió el significado de “romper en mil pedazos”.
Desde el francés, evolucionó al español para adquirir su sentido figurado y metafórico actual, asociado a “fallar, malograrse o frustrarse” en un intento, plan o propósito. López ilustra esta transición con la imagen de algo que se rompe y se convierte en un fracaso, en una ilusión hecha añicos, conectando directamente con esa raíz etimológica de la ruptura física.
Antiguamente, el término se usaba también para describir el choque de una nave contra los escollos, su destrucción completa. Este acto era considerado un fracaso en el intento de llegar a puerto, lo que reforzaba la idea de una pérdida total e irreparable. Con el tiempo, la palabra se ha generalizado para referirse al resultado negativo de cualquier empresa, meta o acción, convirtiéndose en un sinónimo de derrota o falta de éxito en múltiples contextos, tanto personales como profesionales.
Plutocracia: El Poder en Manos de la Riqueza
Otro de los términos analizados por el divulgador es ‘plutocracia’, un concepto que, aclara, no tiene ninguna relación con el famoso perro de Disney.
La plutocracia es un sistema de gobierno o de organización social en el que el poder es ejercido por quienes poseen la mayor riqueza. El término proviene de las palabras griegas ‘ploutos’ (riqueza) y ‘kratia’ (poder o gobierno). Al igual que otras palabras, llegó al español a través del francés ‘ploutocratie’.
En una plutocracia, “el control de las decisiones políticas, económicas y sociales suele estar en manos de la élite adinerada”, explica López. Esta élite influye directa o indirectamente en los gobiernos gracias a su poder económico, marcando las políticas que se deben seguir.
Aunque rara vez un sistema se declara oficialmente plutocrático, el término se usa a menudo con un sentido crítico para describir situaciones donde los ricos tienen una influencia desproporcionada sobre las leyes, las políticas públicas o incluso los medios de comunicación.
Esta concentración de poder en manos de unos pocos puede generar profundas desigualdades y limitar la representación democrática. Como advierte el experto, en estos sistemas, “los intereses de la mayoría quedan subordinados a una minoría privilegiada” que tiene la capacidad de dictar las normas en su propio beneficio. Esta situación plantea serias dudas sobre el interés general cuando las decisiones clave son tomadas por aquellos que ostentan el poder económico.
Disculpa: Liberando de Culpa y Responsabilidad
Finalmente, Alfred López aborda la etimología de la palabra ‘disculpa’. Su origen está en el latín, en un término homónimo formado por el prefijo ‘dis-‘, que indica negación o separación, y ‘culpa’ (falta o error).
Su significado original era, por tanto, “liberar de culpa o responsabilidad”. En su evolución al español, la palabra ha pasado a referirse tanto al acto de justificar una acción como al de pedir perdón por ella.
El término también se emplea para suavizar una interrupción o un comportamiento que se considera inadecuado, funcionando como una coletilla socialmente aceptada. López pone ejemplos como interrumpir una conversación para preguntar la hora o para señalar una conducta molesta de forma educada, como pedirle a alguien que baje los pies del asiento en un tren. Es una palabra versátil que puede usarse como un pequeño reproche o como una fórmula de cortesía para hacer un inciso.
Aunque hoy en día se use a menudo como sinónimo de ‘perdón’, existe un matiz importante.
“Etimológicamente, disculpa implicaba una excusa razonada y contextuada a la falta, mientras que el perdón conlleva un acto de indulgencia”, señala López. Esta diferencia subraya la importancia del contexto, ya que, dependiendo de la situación, pedir disculpas puede ser un acto de contrición similar a pedir perdón, o simplemente una justificación razonada de una falta cometida.













