"Amenazas" a los agricultores de Fuentelencina por una granja fotovoltaica: "Nos dieron 15 días".

"Amenazas" a los agricultores de Fuentelencina por una granja fotovoltaica: "Nos dieron 15 días".
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

"Amenazas" a los agricultores de Fuentelencina por una granja fotovoltaica: "Nos dieron 15 días".

Los agricultores de Fuentelencina (Guadalajara) están en pie de guerra. Varios de ellos han recibido una carta certificada que les otorga un plazo de 15 días para firmar la cesión de sus tierras para la instalación de un macroparque solar, bajo la amenaza de una expropiación forzosa.

Andrés, un cerealista cuya familia lleva tres generaciones dedicándose al campo, es uno de los afectados.

Ve cómo el fruto de su esfuerzo y su modo de vida se encuentran en peligro. “Hemos estado nosotros trabajando con el esfuerzo, algunas de esas tierras las hemos comprado, y hemos hecho el esfuerzo de estar aquí, con sangre, sudor y lágrimas, y ahora que vengan y de repente una empresa te eche amenazas”, lamenta.

El conflicto enfrenta el desarrollo de energías renovables con la actividad agraria tradicional.

El proyecto, promovido por una empresa privada, contempla la instalación de un parque solar que ocuparía 275 hectáreas de parcelas agrícolas en uso. Los propietarios denuncian que se han enterado tarde de un proyecto que lleva en marcha desde 2023 y sin apenas tiempo para valorar la oferta.

Además de las placas, el plan incluye la construcción de una línea de evacuación de más de 48 kilómetros para conectar la planta con Alcalá de Henares.

Esta infraestructura implica la instalación de grandes torres metálicas y una servidumbre de paso de por vida, lo que supone una pérdida adicional de terreno. “Te pagan una miseria”, denuncia Andrés.

El acoso denunciado por los agricultores está pasando factura.

No se trata solo de la pérdida de las tierras, sino también de las inversiones pasadas y futuras. La situación les ha provocado un importante desgaste personal y una gran incertidumbre.

“La verdad que estamos muy tocados en ese sentido. Nos cuesta dormir, porque le das vueltas”, confiesa Andrés sobre la angustia que viven.

A pesar de que el campo no atraviesa su mejor momento, estas tierras representan su único modo de vida.

Por ello, aseguran que lucharán con todo lo que tienen. “Vamos a seguir trabajando, y si hace falta ir donde haya que ir con un abogado, tendremos que ir, A morir a capa y espada”, sentencia Andrés, reafirmando su intención de no rendirse ante las presiones.