
Beatriz, funcionaria en Madrid: "Salgo de casa a las 5 de la mañana desde Valladolid y tardo tres horas en llegar al trabajo: es un maratón diario pero gano en calidad de vida"
Beatriz vive en Valladolid pero trabaja en Madrid. Como ella, miles de personas se han convertido en lo que ya se conoce como viajeros pendulares, ciudadanos que ante los elevados precios de la vivienda en las grandes urbes, se ven obligados a mudarse a otros municipios y realizar largos desplazamientos diarios. Este fenómeno, analizado en el programa ‘La Tarde’ de COPE, dibuja un panorama de agotamiento físico, mental y económico.
El caso de Beatriz es paradigmático. Cada día, sale de casa a las cinco de la mañana junto a su bebé de 21 meses, Dylan, para quien tiene servicio de guardería en el trabajo.
“Llegar al trabajo es un maratón, porque salimos de casa a las 5 de la mañana, cogemos un autobús, vamos a la estación de tren, ahí cogemos el tren hasta Chamartín. En Chamartín, el cercanías hasta el trabajo”, ha explicado a Pilar García Muñiz. En total, tres horas de viaje de ida y más de dos de vuelta que, asegura, le compensan por la calidad de vida y el ahorro, ya que para su familia es “inviable comprar un piso en la capital con 3 hijos”.
Esta tendencia es cada vez más frecuente en España. Solo en 2024, más de 54.000 personas que trabajaban en Madrid decidieron mudarse a otros municipios como Toledo, Segovia o Valladolid.
En Barcelona, la cifra superó los 30.000 trabajadores, que optaron por Girona y Tarragona como nuevos lugares de residencia.
José María Alfaro, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias, ha explicado que la diferencia de precios es abismal. Según Alfaro, se pasa de precios medios de “9.000 euros por metro cuadrado en el anillo de la M-30 de Madrid” a “4.500 euros por metro cuadrado” a solo 45 minutos de distancia. En el caso del alquiler, la rebaja puede ser de “un 40 o un 50 por ciento menos”.
Gerardo Valenzuela es otro de los protagonistas de este éxodo. Este psicólogo de 30 años se mudó a Toledo al comprobar que su sueldo en una consultora de Madrid no le permitía alquilar el piso que deseaba.
Paga 750 euros por un piso de tres habitaciones que, según sus cálculos, en Madrid costaría perfectamente 2.000 o 2.500 euros.
Aunque su trayecto de ida es de aproximadamente una hora, la vuelta se complica. Gerardo Valenzuela ha denunciado los constantes problemas en el servicio de trenes: “Desde hace 3 años los retrasos son, vamos, no es que sean habituales, es que toda la semana nos toca siempre en alguno de los servicios retraso”. A esto se suman cancelaciones y averías que generan una enorme fatiga e incertidumbre.
Amable Cima, psicólogo y profesor de la Universidad CEU San Pablo, ha advertido en el programa de las consecuencias de estos largos viajes. Estar tanto tiempo en el transporte “genera malestar, incomodidad, más aparición de sensaciones de ansiedad o de ira, pero también a nivel físico, problemas musculoesqueléticos”.
Gerardo Valenzuela ha corroborado este desgaste, confesando que tiene que ir al fisioterapeuta cada dos semanas por el dolor de espalda.
“Luego también a nivel emocional, cuando, por ejemplo, me llama algún amigo, algún familiar en el tren de vuelta a las a las 9, me lo dice, me dice, ‘joder, Gerardo, te noto más irascible, más enfadado’”, ha relatado.
Jorge Galindo, sociólogo y director de ESADE ECPOL, ha señalado la raíz del problema: “No hay suficiente vivienda en oferta donde la gente quiere vivir”, ha sentenciado. Según ha expuesto, en España se han creado 1,2 millones de hogares nuevos desde 2021, pero se han terminado menos de medio millón de viviendas, una desproporción que dispara los precios.
El autor del libro ‘3.000.000 de viviendas’ ha propuesto como solución “reconciliarnos con la densidad” y construir barrios con viviendas en altura, bien conectadas por transporte público y con una mezcla de promoción pública y privada. Pese a todo, Gerardo no pierde la esperanza y sigue “buscando piso en Madrid cada semana”, un reflejo de que la ciudad atrae, aunque también expulsa.












