
De memoria y olvido: El Congreso entre el pasado de Irak y el presente de ETA
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
En un clima político polarizado, el Congreso de los Diputados fue escenario de un debate donde la memoria histórica y el olvido selectivo jugaron un papel central. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confrontó al Partido Popular (PP) recordando el apoyo de José María Aznar a la guerra de Irak, mientras que el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, recurrió a la amenaza de ETA para desviar la atención.
Sánchez y el recuerdo de Irak
Sánchez hizo hincapié en la manifestación masiva contra la guerra de Irak en 2003, destacando el “orgullo y el coraje de un pueblo que se negó a renunciar a sus principios”. El objetivo era asociar el pasado de Aznar con el presente de Feijóo, recordando que la decisión de apoyar la guerra, según Sánchez, se tomó “a cambio de ego y de la dignidad de todo un país”.
El presidente detalló las consecuencias de la guerra: 300.000 muertos, 5 millones de desplazados y un elevado gasto militar, además de un país en ruinas, crisis migratorias y atentados yihadistas. Advirtió que una situación similar podría ocurrir con Irán, una potencia militar con capacidad de lanzar misiles a larga distancia.
Feijóo y la recurrente evocación de ETA
Ante la insistencia de Sánchez, Feijóo optó por el silencio sobre el pasado iraquí y se centró en descalificaciones personales contra el presidente. Además, resucitó el fantasma de ETA, una estrategia recurrente del PP cuando carece de argumentos.
Feijóo acusó a Sánchez de pactar con quienes “mataban a sus compañeros” y de favorecer la excarcelación de etarras. Esta táctica fue criticada por otros partidos, como ERC, que recordó que durante los gobiernos del PP también se excarcelaron etarras.
El debate sobre la memoria y el olvido
El portavoz del PSOE, Patxi López, acusó a Feijóo de ignorar que los grados penitenciarios son decididos por un juez, no por el gobierno. Lamentó que el PP no pudiera “alegrarse de que hemos acabado con ETA” y valoró el triunfo de la democracia frente al terrorismo.
Mientras tanto, Aznar emitió un comunicado desde FAES criticando a Sánchez por hacer oposición con 23 años de retraso y defendiendo su decisión de apoyar la guerra de Irak. Esta postura contrasta con el hecho de que el gobierno de Aznar acercó a presos de ETA a cárceles del País Vasco mientras la banda terrorista seguía activa.
En definitiva, el debate en el Congreso evidenció la dificultad de abordar el pasado con honestidad y la tentación de utilizar la memoria de forma selectiva para obtener réditos políticos.













