
Nuevos fósiles de arácnidos del Carbonífero superior descubiertos en León
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El descubrimiento de **dos nuevos fósiles de trigonotárbidos**, un orden extinto de arácnidos, en la provincia de León, ha arrojado luz sobre los ecosistemas que existieron en el noroeste de la península ibérica hace aproximadamente 300 millones de años. Estos arácnidos antiguos, que vivieron durante el Carbonífero superior, son considerados **precursores de las arañas actuales**, aunque presentaban diferencias anatómicas significativas.
Los fósiles fueron encontrados en dos áreas distintas: la comarca de El Bierzo y el valle del río Valderrueda, en la cuenca de Sabero. El estudio, publicado en la revista científica *PalZ*, es un avance importante, ya que duplica el número de registros conocidos de este grupo en la península ibérica, donde hasta ahora solo se habían documentado dos ejemplares.
Ejemplares poco comunes en España
Según los investigadores, el aumento en el registro fósil sugiere que los trigonotárbidos no eran tan raros como se pensaba. Su escasa presencia en estudios anteriores podría deberse a la falta de una búsqueda específica de este tipo de organismos. El nuevo trabajo ayuda a reconsiderar su abundancia en los ecosistemas del pasado.
Los dos ejemplares **pertenecen al género extinto *Aphantomartus***, relativamente **común en otras áreas de Europa** como el Reino Unido o Europa central, pero poco documentado en la península ibérica. Uno de los fósiles, encontrado en Santa Marina de Torre (El Bierzo), conserva parte de la cara ventral del animal, incluyendo restos de patas, pedipalpos y abdomen, aunque no ha sido posible identificar la especie con precisión.
El segundo fósil, procedente de la cuenca de Valderrueda, presenta un mejor estado de conservación y ha sido asignado a la **especie *Aphantomartus areolatus***, descrita por primera vez en 1911 y ya documentada anteriormente en la provincia de León durante la década de 1980.
Los trigonotárbidos se asemejaban superficialmente a las arañas, pero carecían de glándulas productoras de seda y presentaban un abdomen segmentado cubierto por placas. Se extinguieron durante el Pérmico, lo que los convierte en un grupo clave para entender la evolución temprana de los arácnidos.
Un aspecto destacado del hallazgo es la presencia de **una espina en la base de una de las patas posteriores** de uno de los ejemplares, una estructura que no se había descrito previamente en este grupo. Los investigadores creen que podría haber tenido una función relacionada con la captura de presas o con el comportamiento reproductivo.
También se hallaron plantas fósiles
Los fósiles de estos arácnidos aparecieron asociados a restos de plantas fósiles excepcionalmente bien conservadas, lo que ha permitido reconstruir con detalle el entorno en el que vivían estos animales. Se trataba de bosques tropicales húmedos, dominados por helechos, pteridospermas y grandes licópsidas, en un paisaje caracterizado por pantanos, lagunas y llanuras de inundación.
Entre las especies vegetales identificadas se encuentran *Neuropteris ovata*, *Nemejcopteris eminaeformis*, *Polymorphopteris polymorpha* o *Cyperites bicarinatus*, todas ellas propias de ambientes húmedos y cálidos. La presencia de estos restos confirma que el hábitat de estos arácnidos era muy diferente al actual en la región.
Además, la coexistencia con una fauna diversa de insectos, como protolibélulas, cucarachas primitivas y ortópteros ancestrales, sugiere que *Aphantomartus* **desempeñaba un papel como pequeño depredador dentro de un ecosistema complejo y dinámico**, influenciado por cambios climáticos y tectónicos al final de la era Paleozoica.













