
Nuevas conclusiones sobre el estado del 'Guernica': Traslado desaconsejado
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Un nuevo informe del Museo Reina Sofía, fechado el 25 de marzo de 2026, reafirma las conclusiones de estudios anteriores realizados en 1998 y ampliados en 2012 sobre el estado de conservación del ‘Guernica’ de Picasso: se desaconseja rotundamente su traslado.
Este informe sale a la luz un día después de que el Gobierno Vasco solicitara formalmente al Ejecutivo central el traslado temporal de la obra al Museo Guggenheim Bilbao, entre el 1 de octubre de 2026 y el 30 de junio de 2027, coincidiendo con el 90 aniversario de la constitución del primer Gobierno Vasco y del bombardeo de Gernica. El Gobierno Vasco considera que este traslado tendría un alto valor simbólico.
Estado de conservación: Daños y alteraciones
Los estudios con luz visible han permitido apreciar diversas alteraciones en la obra. El perímetro de la tela presenta un gran número de alteraciones causadas por los múltiples clavados y desclavados del bastidor. El bastidor original carecía de cuñas intencionalmente, lo que exigía aplicar fuertes tensiones durante el montaje, tensiones acentuadas por el hecho de ser un lienzo de grandes proporciones.
En cuanto a la capa pictórica, se perciben frecuentemente alteraciones tales como grietas, craquelados y microfisuras, atribuidas mayoritariamente a las tensiones provocadas por los numerosos enrollados, traslados y manipulaciones durante sus años de itinerancia.
Una de las grietas más visibles es la vertical en el cuello del caballo, que presenta pérdidas de la capa pictórica, pequeños craquelados a lo largo y puntos en los que se ha filtrado el material de consolidación. Estas grietas fueron intervenidas con cera aplicada en el reverso y refuerzos de papel japonés adherido en la restauración de 1964.
Se han identificado numerosas lagunas pictóricas localizadas en toda la superficie de la obra. La macrofotografía permite apreciar cómo las pérdidas de policromía están habitualmente asociadas a las grietas y a los craquelados, que en la mayoría de los casos llegan hasta el soporte dejando la tela vista. En ciertas áreas oscuras del cuadro también se observan extensas redes de microfisuras que afectan casi de forma generalizada a amplias zonas de la obra.
Intervenciones anteriores y materiales utilizados
En 1957 se aplicó cera durante el tratamiento de restauración realizado en el MoMA de Nueva York para consolidar la capa pictórica.
Se trató todo el lienzo aplicando una mezcla de cera y resina fundidas por medio de calor desde el reverso de la tela. Al impregnar el soporte, traspasaba al anverso en las zonas de pérdidas de pintura, y, por tanto, aparece en la superficie. Hay una gran cantidad de cera sobre la superficie de la obra, en algunas zonas, más concentrada y, en otras, más extendida.
En 2018, nuevos análisis químicos identificaron un medio oleorresinoso presente en las pinturas industriales comerciales de los años 30. La mezcla de óleo con este tipo de pinturas era una práctica habitual en la forma de trabajar del artista y supone una fragilidad añadida a la capa pictórica.
Las pinturas oleorresinosas industriales aumentan su rigidez y posibilidad de craquelarse con el paso del tiempo, este es un factor crítico a tener en cuenta al exponer a la obra a vibraciones. También se registran pérdidas, desfibrados, manchas, orificios, reintegraciones, repintes, suciedad y restos del acto vandálico que sufrió en 1974.
Conclusión: Riesgo de traslado
El informe concluye que la obra se mantiene actualmente en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales. Sin embargo, su formato, la naturaleza de los elementos que la componen y su estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos a lo largo del tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en los transportes para obras de arte. Dichas vibraciones podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte, por lo que se desaconseja rotundamente su traslado.
En 1998, un exhaustivo análisis ya determinó que el cuadro se hallaba en condiciones de conservación muy precarias y que no debía trasladarse más.
Las conclusiones de dicho informe señalaban que el ‘Guernica’ se encuentra en unas condiciones de conservación muy precarias, debido a los numerosos traslados a los que ha sido sometido y que han terminado causando daños importantes, algunos de ellos irreversibles.













