
El sucesor de Mazón tropieza con los mismos errores
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Carlos Mazón causó revuelo en España por su comportamiento, falta de responsabilidad y cuestionable ética. Su habilidad para distorsionar la realidad era notable, llegando a afirmar que llegar tarde a una reunión era, en realidad, llegar a tiempo.
Su sucesor, Juan Francisco Pérez Llorca, comenzó con un perfil más bajo, mostrando humildad y manteniendo las mismas políticas y pactos con Vox, pero sin la arrogancia de su predecesor. Sin embargo, ha tropezado con una piedra similar: los excesos personales seguidos de justificaciones poco creíbles.
Traspiés urbanístico y un traslado laboral polémico
El primer tropiezo fue que parte de su chalet fue construido fuera de la legalidad. El segundo, que su pareja, funcionaria, ha sido trasladada desde Finestrat a Valencia, gracias a un concurso convocado con “urgencia” para una plaza de secretaria, donde cobrará el doble (más de 50.000 euros anuales). La plaza, que estaba vacante desde el año pasado, fue convocada poco después de que Llorca fuera nombrado presidente. La oficina está ubicada a solo 20 metros de la Presidencia de la Generalitat.
Cuando se presenta una serie de eventos coincidentes, es natural sospechar. Si el “árbitro” se beneficia de la situación, la sospecha se intensifica.
La legalidad del procedimiento no elimina la duda de si este logro es pura casualidad o si ha sido influenciado por el cargo de Llorca. El presidente califica las críticas de “machismo”, pero el revuelo sería el mismo si la plaza fuera para un hijo o un hermano.
Lecciones no aprendidas y el fantasma de Mazón
A pesar de haber sido clave para que el PP valenciano aceptara a Mazón como líder y de haber presenciado su caída en desgracia por su falta de compromiso y su tendencia a mentir, Llorca no parece haber aprendido que el servicio público y la política de alto nivel exigen reprimir comportamientos aceptables en el ámbito privado.
Llorca no ha aprendido que, más allá de la gravedad de una crisis política, es aún más grave gestionarla mal, culpando a otros y apelando al concepto de machismo para justificar todo, sin reconocer hechos evidentes ni abordar las críticas y el malestar generado, incluso dentro de su propio partido. Esto ha resquebrajado la imagen que el PP valenciano había construido tras el despropósito de Mazón, a quien se ha visto recientemente en Les Corts, minimizando su citación como testigo en una causa judicial.
El futuro político de Llorca en juego
Habiendo heredado la presidencia gracias a los votos de Vox, Llorca se juega su futuro político en la reelección. Este controvertido traslado de su pareja ha generado dudas en Génova sobre si él es el candidato adecuado para la Generalitat en las próximas elecciones. En Madrid, siempre han preferido a la alcaldesa de Valencia, María José Catalá.
Otra opción como candidato en 2027 es Vicente Mompó, presidente de la Diputación de Valencia. La plaza de la pareja de Llorca ha extendido la polémica más allá de su figura.
La dificultad de creer en las coincidencias
No se puede afirmar categóricamente que Llorca haya “enchufado” a su pareja, ni que haya propiciado que obtenga una plaza mejor pagada y más cercana a él. Tampoco es fácil convencer a los ciudadanos de que este resultado tan conveniente es pura casualidad, pretendiendo que nadie lo cuestione. Lo que resulta difícil de creer es la reincidencia del PP valenciano en generar sospechas de falta de honestidad, intentando negar lo evidente y alegando estar bajo ataques interesados.













