
RYAN GOSLING Y LA CIENCIA FICCIÓN QUE INTENTA SALVAR EL MUNDO EN 'PROYECTO SALVACIÓN'
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La nueva película protagonizada por Ryan Gosling, ‘Proyecto Salvación’, se presenta como una propuesta de ciencia ficción que busca revitalizar el optimismo tecnológico y científico. Sin embargo, este enfoque podría sentirse algo anticuado en el contexto actual.
La ciencia ficción y su giro ideológico
En la actualidad, la ciencia ficción parece estar dominada por una perspectiva más conservadora. Esta tendencia contrasta con la época dorada del género, cuando autores como Arthur C. Clarke promovían el conocimiento científico y el progreso humano en un contexto marcado por la Guerra Fría. En aquel entonces, el objetivo era claro: superar a la Unión Soviética y consolidar el capitalismo como la hegemonía global.
Tras la victoria de Estados Unidos en la carrera espacial y el triunfo del capitalismo, surgieron nuevas preguntas sobre el futuro. La respuesta vino de la mano de los “technobros” de Silicon Valley, magnates tecnológicos que se inspiraron en la ciencia ficción y la fantasía para desarrollar proyectos megalómanos. Sin embargo, estos proyectos a menudo no beneficiaban a la sociedad ni al planeta, sino que aceleraban el deterioro del medio ambiente.
Michel Nieva, en su ensayo “Ciencia Ficción Capitalista”, describe esta tendencia como “la fantástica narración de una ‘humanidad sin mundo’”, donde una civilización de turistas viaja por el cosmos mientras la Tierra se incendia. En este escenario, el establishment corporativo se aferra a la capacidad de imaginar futuros, mientras que las sociedades son incapaces de proyectar los suyos propios.
En este contexto, la ciencia ficción capitalista se vuelve escapista, desvinculándose de los problemas actuales y refugiándose en la imaginación. ‘Proyecto Salvación’ parece encajar en esta categoría, ya que plantea una amenaza a la Tierra no por el cambio climático, sino por organismos alienígenas que infectan el Sol. Para salvar el planeta, los protagonistas deben viajar a las estrellas y resolver el problema allí, en lugar de abordar las causas en la Tierra. La película parece ambientarse más en los sueños de Elon Musk que en la realidad actual.
De la NASA al aislamiento espacial
Curiosamente, el autor de ‘Proyecto Salvación’, Andy Weir, parecía promocionar una agencia estatal como la NASA en su obra más conocida, ‘Marte (El marciano)’. Muchas escenas de la película parecían animar a los espectadores a unirse a la NASA, destacando la profesionalidad de sus miembros y la capacidad de Mark Watney para sobrevivir en un entorno hostil.
‘Marte’ llegó al cine en 2015 de manera similar a ‘Proyecto Salvación’, con un guionista talentoso y un actor carismático. Matt Damon interpretó a Mark Watney, un personaje afable que celebraba la figura del “nerd” capaz de resolver problemas utilizando la ciencia. Weir realizó una exhaustiva investigación para que cada elemento de ‘El marciano’ fuera verosímil, algo que también se aprecia en ‘Proyecto Salvación’.
La diferencia clave entre ambas películas es que, en ‘Proyecto Salvación’, el protagonista tiene la misión de salvar la Tierra, enviado por esfuerzos transnacionales para detener la enfermedad del Sol. La película invierte tiempo en mostrar al protagonista haciendo deducciones en tiempo real, utilizando sus conocimientos para resolver problemas cruciales.
Quizás por ello, ‘Proyecto Salvación’ resulta más satisfactoria que ‘Marte’. Esta última pecaba de un “porno cientifista”, enfocándose más en la exhibición de conocimiento que en el desarrollo dramático. Watney estaba perdido y a punto de morir, pero apenas se percibía dolor o desasosiego. En cambio, ‘Proyecto Salvación’ se centra en la urgencia de salvar el mundo, lo que la convierte en una historia más dramática.
La película también destaca la importancia del trabajo en equipo, aunque este aspecto se descarta rápidamente en favor de una solución que se encuentra fuera de la Tierra. El personaje de Gosling, Ryland Grace, es un cobarde que duda de su misión, pero encuentra la clave para superarla al unirse a Rocky, un científico alienígena en una misión similar. Una vez más, la salvación se encuentra fuera de nuestro planeta.
Los chistes de cultura pop
La relación entre los científicos de diferentes planetas es uno de los puntos fuertes de la película. Rocky, con su diseño y expresividad, es una muestra del talento de los responsables de adaptar la obra de Weir. La dirección está a cargo de Phil Lord y Chris Miller, quienes regresan a la dirección después de más de diez años.
Lord y Miller han demostrado tener talento visual y sentido del humor. Su experiencia en la animación se refleja en la fluidez de ‘Proyecto Salvación’, con una narración que incluye pasajes mudos y contemplativos. La película también destaca por su aura artesanal en la fotografía y el diseño de producción. Lord y Miller han cuidado la factura de la película a la vez que conectaban su vis cómica con la de Goddard y Gosling.
Sin embargo, la afinidad de Lord y Miller por el tono de escritura de Goddard y Weir también presenta algunos problemas. Al igual que en ‘El marciano’, la narración se acompaña de chistes y referencias a la cultura pop, lo que puede resultar excesivo. Goddard, Weir y la dupla Lord/Miller son hijos de la exaltación de la identidad “nerd” a fines del siglo pasado, que se caracteriza por la referencialidad y la sorna constante. No hay solemnidad que pueda extenderse sin un guiño de ojos o la distancia propia de quien sabe que habita una ficción.
A pesar de ser una película estupenda, incluso excelente en algunos puntos, ‘Proyecto Salvación’ está atrapada en esta estética descreída. Aunque a veces intenta dejarse invadir por el sentimentalismo, nunca llega a sacudírsela del todo. Es el cinismo “nerd”, que aunque es el reflejo menos peligroso de un imaginario que hoy abandera gente como Peter Thiel, resulta igualmente deprimente.













