
El Desencanto de la Generación Digital: ¿Realidad o Falacia de la Meritocracia en Internet?
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La periodista Mar Manrique, nacida en Barcelona en 1998, explora en su libro, *Un trabajo soñado. El desencanto de una generación que quiso vivir de internet* (Península, 2026), cómo internet ha transformado el trabajo creativo. A través de una mirada crítica, Manrique analiza cómo la promesa de libertad ha derivado en autoexplotación y una identidad cada vez más ligada a la lógica de las redes sociales.
Manrique, tras graduarse en periodismo y enfrentarse a un panorama laboral desolador, se planteó crear su propio proyecto. Así nació *Fleet Street*, una newsletter sobre periodismo, tendencias y medios de comunicación que hoy cuenta con más de 10.000 seguidores en España y Latinoamérica.
“Empecé en un momento superincipiente de las newsletters en España”, explica Manrique, quien considera que *Fleet Street* fue una catapulta a la visibilidad, aunque también reconoce un importante factor de suerte. “Se nos ha vendido en internet la falacia de la meritocracia digital, de que lo virtual es un campo completamente abierto y democrático, pero la realidad es que eso no es así”.
Se nos ha vendido en internet la falacia de la meritocracia digital, de que lo virtual es un campo completamente abierto y democrático, pero la realidad es que eso no es así.
Actualmente, Mar Manrique forma parte del equipo del medio digital WATIF y ha colaborado con diversas publicaciones. Sin embargo, no está del todo segura de que crear un proyecto personal sea obligatorio para los recién licenciados en periodismo u otras áreas creativas.
“No creo que sea la única vía, aunque sí que pienso que es la que mejor le puede hacer sentir a uno”, confiesa. Ahora, según la autora, el sistema exige a los jóvenes ser “multitasker”, invertir muchas horas en puestos precarios y, tras entender cómo funciona todo, crear un proyecto propio si la vocación permanece intacta.
El Espejismo del Trabajo Ideal
Internet prometía libertad, horarios flexibles y vivir de la pasión. Sin embargo, la realidad a menudo revela sueldos bajos, incertidumbre y una línea difusa entre vida y trabajo. “Aunque también depende de por dónde entres a trabajar en internet”, matiza Manrique.
Existe un desequilibrio que influye en las aspiraciones, el lenguaje y el comportamiento. Muchos creativos buscan estrategias para escalar en la industria, replicando el lenguaje de los influencers con la esperanza de obtener estabilidad económica.
Los trabajadores creativos replicamos el lenguaje de los influencers con la esperanza de llegar a cobrar 3.000 euros por una ‘story’ y así conseguir estabilidad económica o comprarnos una casa.
Teletrabajo y Nomadismo: Una Libertad con Matices
El teletrabajo y el nomadismo digital son dos grandes promesas. Aunque la idea de trabajar desde cualquier lugar resulta seductora, la realidad es que cuesta desconectar. “Todos estamos enganchados al móvil y allí tenemos instaladas las aplicaciones que nos conectan con el trabajo”, señala Manrique.
La autora no pretende ser antitecnología, pero reconoce que las dinámicas de estar siempre conectados hacen que el trabajo ocupe una gran parte del día a día.
Las redes sociales y todas estas nuevas formas de tecnología han catapultado y han amplificado el hecho de que el trabajo permea en todos los aspectos de nuestra vida.
La Identidad como Construcción
Otro tema central del libro es la relación entre trabajo, identidad y redes sociales. Manrique plantea la pregunta: ¿dónde termina la persona y dónde empieza el personaje en internet? Según ella, todos representamos un papel, creando nuestro propio avatar.
El riesgo surge cuando esa representación se impone sobre la realidad. La autora cita el caso de la influencer Tavi Gevinson, quien moderó ciertos rasgos de su personalidad real para que encajaran con su identidad online.
Crear Pensando en el Algoritmo
El impacto de las redes en los procesos creativos es otro punto clave. La lógica de la viralidad condiciona la manera de pensar, producir y compartir. “A la hora de crear algo, mucha gente tiene en cuenta cuántos likes va a conseguir, cuántas visualizaciones, etc.”, explica Manrique.
Esto invierte el proceso creativo. “Pienso qué va a funcionar en internet y entonces lo hago, no al revés”, afirma. Internet se ha convertido en un “copia-pega” recompensado por los algoritmos.
El Precio de Estar Dentro
Internet “es un sistema muy demandante, que te exige muchas horas y que prácticamente nos exige la autoexplotación, el trabajar a cambio de visibilidad”, explica Manrique.
La alternativa implica arriesgarse a quedarse atrás. “Creo que, por triste que parezca, quien para, pierde”, sentencia.
Es muy difícil pensar en internet como un patio de recreo.
Internet, que en su origen fue un espacio de juego y conexión, se ha convertido en un entorno de trabajo donde se compite por la atención y la espontaneidad queda atravesada por la lógica del algoritmo.
El resultado es un ecosistema lleno de oportunidades y desgaste. Manrique busca abrir un debate sobre ello y animar a buscar soluciones conjuntas. *Un trabajo soñado* invita a repensar cómo y desde dónde trabajamos, cuestionando el lugar que queremos que ocupe el trabajo en nuestras vidas.













