
Un apache madrileño: Longares y el paisaje como estrategia literaria
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Si el paisaje puede ser una estrategia literaria, como sugiere Álvaro Enrigue refiriéndose a la apachería, también lo es para entornos más cercanos. La reflexión surge tras una visita a Arizona, donde Enrigue exploró los territorios de su novela ‘Ahora me rindo y eso es todo’, observando la degradación causada por la minería en tierras ancestrales de los chiricahua, ahora confinados en reservas.
Esta situación plantea una paradoja: aquellos que cultivaron sus raíces en el territorio se han convertido en sus guardianes, preservando el paisaje sublime de las sierras y desiertos en las reservaciones indias.
Esta reflexión invita a pensar en Manuel Longares, quien ha desarrollado una estrategia narrativa inseparable de Madrid.
Longares se nutre de una rica tradición que se remonta al Siglo de Oro, pasando por Galdós, Ramón y, más recientemente, Umbral, sin olvidar la ironía de autores como Gómez de la Serna, Mihura y Jardiel.
El resultado es la capacidad de Longares de descubrir, bajo la superficie de la ciudad, una capa de historias invisible para el resto, puramente literaria. Su novela ‘Cortesanos’, con el pueblo y la historia que bañan el río Manzanares, o ‘Romanticismo’, ambientada en el Barrio de Salamanca, demuestran este cultivo de historias en una ciudad que oscila entre lo real y lo imaginado.
Longares añade toques personales, como el uso del término “cogollito” para referirse al selecto barrio de ‘Romanticismo’, un guiño proustiano a la élite que rodeaba a Madame Verdurin.
Esta familiaridad activa es clave en la estrategia literaria del escritor.
Longares considera las calles de Madrid como una extensión de su hogar y a sus habitantes como una gran familia o círculo de amigos. El territorio y la ficción de la ciudad le son connaturales; podría decirse que Manuel Longares es un apache madrileño, conocedor de la orografía e historia de la ciudad, capaz de acechar historias propias y ajenas desde recónditas bocacalles.
Al complementar la realidad con su imaginación, Longares alimenta nuestra percepción de la ciudad, convirtiéndose en un guardián del paisaje de Madrid.
Celebración de la obra de Longares
Longares está recibiendo numerosos homenajes, incluyendo el premio ‘Sentir Madrid’.
Su obra es celebrada por lectores reales, inventados por su imaginación, rodeados de amigos y personajes, en realidad no mucho más inventados que nosotros.













