
Pasión Viviente de Villanueva de Bogas: Un Espectáculo que Trasciende lo Religioso
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Durante un cuarto de siglo, Villanueva de Bogas, un pequeño pueblo toledano de apenas mil habitantes, ha convertido la Cuaresma y la Semana Santa en un evento de gran envergadura. Su Pasión Viviente, calificada por sus organizadores como un sueño hecho realidad, atrae a un gran número de visitantes.
El esfuerzo de esta comunidad ha sido reconocido oficialmente, obteniendo la declaración de Acto Cultural de Interés Turístico Regional en 2019. José Manuel Álvarez Tellez, director de la representación, explica que el evento va más allá de lo puramente religioso, transformándose en un espacio de “catequesis, acto cultural, social y lúdico”, esencial para la cohesión de la comunidad.
Últimas funciones: Para aquellos interesados en presenciar este espectáculo, el próximo fin de semana ofrece las últimas oportunidades, con funciones programadas para el sábado y el domingo. La quinta y última representación tendrá lugar el Sábado de Gloria.
Se recomienda reservar entradas con anticipación.
Un Despliegue Escénico Singular
La magnitud de la producción es uno de sus sellos distintivos, con la participación de 110 actores locales. El director destaca que “en algunas escenas, cerca de 90 personas están presentes en el escenario”. La puesta en escena se caracteriza por contar con un escenario principal y otro lateral auxiliar, lo que permite un desarrollo fluido y sin interrupciones entre las escenas, haciendo que “la pasión de Villanueva sea única”.
La reacción del público, especialmente de aquellos que la experimentan por primera vez, es de asombro. Álvarez comenta que muchos “no imaginaban que un pueblo tan pequeño pudiera ofrecer un espectáculo de esta magnitud”.
La emoción es palpable, llegando algunos espectadores a afirmar que los actores están “tocados por la mano de Dios”, una declaración que impacta al director.
Énfasis en la Emoción y el Mensaje
Con una duración de casi tres horas, la obra busca conmover al espectador a través del buen gusto, evitando caer en “el dramatismo excesivo de los latigazos y la sangre”. La interpretación de Jesucristo es un elemento central, un papel que, según el director, es “muy directo”. El objetivo es que el mensaje resuene en el público, ya que “solamente con la calidez de su voz, llega al corazón”.













