
EL PAPA FRANCISCO SE REÚNE CON JÓVENES EN MÓNACO Y LES INSTA A AMAR SIN MIEDO
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El Papa Francisco fue recibido con júbilo al llegar a la plaza frente a la iglesia de Santa Devota, patrona de Mónaco. La santa, una mártir originaria de Córcega del siglo IV, también es patrona del mar y su figura simboliza la unión entre Mónaco y el Mediterráneo. Sus restos descansan en dicho templo.
Oración y encuentro con la juventud monegasca
El Pontífice ingresó a la iglesia para orar y rendir homenaje a Santa Devota. Posteriormente, se dirigió a un emotivo encuentro con jóvenes monegascos.
Durante su discurso, el Papa Francisco vinculó la memoria de Santa Devota con la de San Carlo Acutis, el santo millennial y patrón de internet, destacando su papel como guía para muchos jóvenes en el apostolado online.
Diálogo sobre los desafíos del mundo actual
El Arzobispo de Mónaco, Dominique Marie-David, pronunció un discurso dedicado al Papa y al legado espiritual y cultural de Santa Devota. A continuación, dos jóvenes, Benjamin (monegasco) y Andrea (portuguesa), compartieron con el Papa sus inquietudes sobre la vida y los desafíos de un mundo complejo y en constante cambio, que puede distraer a los jóvenes de lo esencial. Tras una presentación de baile folclórico monegasco, el Papa tomó la palabra.
El amor como fundamento de la vida
El Papa Francisco retomó las palabras de Benjamin y Andrea, refiriéndose a un mundo que “parece ir siempre de prisa, ávido de novedades” y marcado por una “necesidad casi compulsiva de cambios continuos”.
Dirigiéndose a los jóvenes reunidos frente a la iglesia y a todos los jóvenes del mundo, el Papa afirmó: “Lo que da solidez a la vida es el amor; la experiencia fundamental del amor de Dios, ante todo, y luego, por extensión, la experiencia iluminadora y sagrada del amor mutuo.” Subrayó que amarse requiere apertura al crecimiento y al cambio, pero también fidelidad, constancia y sacrificio en la vida cotidiana.
Según el Papa, sólo así la inquietud encuentra paz y se llena el vacío interior, no con “cosas materiales y pasajeras”, ni con “miles de ‘me gusta’”, sino permitiendo que “el aire sano y oxigenante de la gracia” refresque el corazón y que “el fuerte viento del Espíritu Santo” impulse la existencia hacia la verdadera felicidad.
“Ama y haz lo que quieras”
El Papa Francisco citó la famosa frase de San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Explicó que amar implica ser un don gratuito para Dios y para los demás, ser cercano incluso cuando no se pueden resolver todos los problemas.
Invitó a los jóvenes a permanecer con amor y fe, y a reconocer que la verdadera belleza reside en saber mirar a los ojos a quien sufre o se siente invisible.
Un llamado a la entrega y a superar los miedos
El Pontífice exhortó a los jóvenes a no tener miedo de entregar su tiempo y energías a Dios y a los demás, a entregarse por completo al Señor. Aseguró que sólo así encontrarán un gozo siempre nuevo y un sentido más profundo en la vida. Concluyó afirmando que el mundo necesita su testimonio para superar los desafíos actuales y redescubrir el valor del amor a Dios y al prójimo.













