
Drago de Gran Canaria al borde de la extinción: Un plan de rescate
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El Gobierno de Canarias ha lanzado un ambicioso Plan de Recuperación para el drago de Gran Canaria (Dracaena tamaranae), una especie endémica que se encuentra en grave peligro de extinción. El decreto aprobado busca revertir la situación crítica de esta planta, cuya población silvestre se ha reducido drásticamente en las últimas décadas.
Históricamente, Gran Canaria albergó dos especies de drago: el drago de Gran Canaria y el drago común (Dracaena draco). Sin embargo, el drago común se considera extinto desde la muerte del último ejemplar silvestre en 2009, víctima de la sequía.
Actualmente, solo sobrevive el drago de Gran Canaria, catalogado “en peligro de extinción” tanto en el Catálogo Canario de Especies Protegidas como en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
Hábitat restringido
El drago de Gran Canaria se encuentra exclusivamente en enclaves específicos del suroeste de la isla, en la vertiente de sotavento. Su distribución abarca áreas de los municipios de Mogán, San Bartolomé de Tirajana, La Aldea de San Nicolás y Tejeda.
Ecológicamente, la especie se localiza en la zona termófila, arraigándose en riscos, escarpes, grietas y laderas inaccesibles que ofrecen sombra y humedad en un entorno árido. Se han encontrado ejemplares entre los 342 y los 1.270 metros sobre el nivel del mar, aunque prefiere altitudes entre 400 y 900 metros.
La población actual es ínfima y fragmentada, distribuida desde el tramo medio del Barranco de Fataga hasta el Barranco Tejeda-La Aldea, dividida en dos subpoblaciones principales e individuos aislados.
Situación crítica y plan de acción
El panorama, según el expediente que respalda el decreto del Gobierno canario, es preocupante. Apenas 61 ejemplares viven en estado silvestre, mostrando una clara tendencia regresiva. En los últimos 20 años, la población ha disminuido un 20%, pasando de 76 individuos en 2003 a 65 en 2015.
El Decreto 41/2026 busca mitigar las amenazas y lograr que las subpoblaciones sean autosuficientes, con el objetivo principal de aumentar la población silvestre a al menos 300 ejemplares.
El plan, con un presupuesto estimado de casi 1,1 millones de euros para los próximos cinco años, será ejecutado principalmente por el Cabildo de Gran Canaria. Las acciones clave incluyen el aumento poblacional y la conservación *ex situ*. Debido a la escasa fructificación de la especie, se realizará un seguimiento exhaustivo para recolectar las pocas semillas viables y conservarlas en bancos de germoplasma.
Se recolectarán las semillas y se cultivarán en viveros y laboratorios para obtener al menos 500 nuevos ejemplares, que luego serán replantados para reforzar los grupos existentes y crear cuatro nuevos núcleos poblacionales, superando los 300 individuos silvestres en total.
Protección del hábitat
El plan también prioriza la protección directa del hábitat, instalando vallados, erradicando el ganado asilvestrado (como las cabras que se alimentan de los brotes jóvenes), creando depósitos para riegos de emergencia y anclajes en paredes rocosas para estabilizar árboles inestables.
Se delimitará un Área Crítica de 1.754 hectáreas donde se prohibirá el pastoreo, el tránsito fuera de senderos y cualquier actividad cinegética.
Además, se impulsará la investigación con drones para localizar nuevos ejemplares, análisis genéticos de la especie y campañas de concienciación dirigidas a pastores y ganaderos locales, fomentando una mayor protección comunitaria.
Leyendas y simbolismo
Los dragos, que pueden vivir siglos, han sido objeto de fascinación a lo largo de la historia. Las crónicas normandas a su llegada a las islas mencionaban la abundancia de dragos, confiriéndoles un aura mágica.
La leyenda griega asocia el drago con el dragón Ladón, guardián del Jardín de las Hespérides. Se dice que de la sangre del dragón muerto brotaron árboles de ramas retorcidas, llamados dragos en su honor, creando una unión simbólica entre el árbol y el ser mitológico.
El drago (Dracaena draco) es un símbolo icónico de Tenerife, reconocido como el símbolo vegetal oficial de la isla.
A pesar de su importancia, la utilización tradicional del árbol para fabricar recipientes como colmenas y huroneras mermó gravemente sus poblaciones en el pasado.
El futuro del drago de Gran Canaria está ahora en manos de este plan de recuperación, que determinará si la acción humana llega a tiempo para salvar a este árbol frágil pero casi inmortal.













