
El Gobierno excluye a miles de jóvenes en riesgo de pobreza de las becas completas
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Año tras año, el límite que determina quién puede acceder a una beca completa, que incluye apoyo económico directo, se establece por debajo del umbral de la pobreza. Esto deja a cientos de miles de jóvenes sin la principal ayuda estatal para estudiar.
El caso de Laura: una subida salarial que resultó contraproducente
Cuando el padre de Laura recibió un aumento de sueldo, la familia no imaginó que sería una mala noticia. El salario anterior los ubicaba dentro del umbral 1 del Ministerio de Educación, el grupo más vulnerable que recibe las becas de estudio completas. Durante cuatro años, Laura recibió esta ayuda, que cubría la matrícula universitaria y proporcionaba apoyo económico para gastos. Sin embargo, el aumento salarial, de solo 111 euros, sacó a la familia del umbral 1 y la ubicó en el 2, eliminando el principal pago en efectivo (1.700 euros este año).
“Fue un jarro de agua fría”, explica Laura. “Cuando pasas de umbral es un cambio muy grande. Cobras una miseria más y lo que pierdes es mucho. Una subida de sueldo que al año no supone tanto para la familia te deja sin el tipo de ayuda con la que contabas. Llegas a pensar: ‘Preferiría que en mi familia ganáramos un poquito menos y seguir contando con la ayuda’”.
Casi 380.000 jóvenes excluidos de las becas completas
Laura, que actualmente estudia un máster, es una de las casi 380.000 personas de entre 18 y 24 años a las que el Gobierno considera demasiado ricas para acceder a una beca completa, a pesar de vivir en hogares en riesgo de pobreza, según la definición oficial.
Umbrales de renta por debajo del umbral de pobreza
El umbral 1 de renta para acceder a las becas, el límite máximo de ganancias que fija el Gobierno para acceder a estas ayudas integrales, lleva años por debajo del que fija la línea de riesgo de pobreza familiar. El Estado reparte tres tipos de becas en función de la renta familiar y otros parámetros como el patrimonio, aunque los ingresos son el principal filtro. Para ello, cada año se establecen tres límites de renta que fijan los derechos económicos de cada grupo: quien quede por debajo del umbral 1 tiene derecho a la ayuda completa; los hogares que se sitúen entre el umbral 2 pierden la principal partida, los 1.700 euros; finalmente, por debajo del umbral 3 solo optan a la ayuda vinculada al rendimiento. En los tres casos se incluye el coste de la matrícula.
El problema es que el Gobierno ha fijado este año el máximo de renta familiar que marca el umbral 1 en 23.286 euros anuales (en total, para una familia de cuatro miembros), mientras que la línea que establece el riesgo de pobreza está en 25.662 euros al año para esa misma familia.
Estas personas pueden acceder a la beca media o a la más básica. Pero ninguna de las dos llega a compensar el coste de oportunidad de estudiar, como recuerda Juan Hernández Armenteros, profesor jubilado de Economía de la Universidad de Jaén.
El Gobierno ha aprobado este año la partida para becas más alta de la historia con 2.559 millones de euros que beneficiarán, calcula el Ministerio, a un millón de estudiantes. Aunque son para todas las etapas, la inmensa mayoría de ese dinero se destina a la universidad. Desde que el PSOE está en el Gobierno, el presupuesto para becas ha subido un 83% respecto al que aprobaba el PP. Las cuantías han subido y se han elevado los límites de renta que dan derecho a becas hasta los 22.177 euros, ampliando así la base de los beneficiarios.
Pero con la subida del salario mínimo interprofesional y la buena marcha macro de la economía también ha subido la línea que marca el riesgo oficial de pobreza, que se fija de manera automática en un 60% de la mediana de ingresos. ¿El resultado? Hoy, como ayer, el umbral 1 queda por debajo del de la pobreza, dejando a millones de personas en ese limbo.
Críticas al sistema de umbrales
Andrés Campillo Ponce, responsable de becas de CANAE, la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes, considera que “el sistema de umbrales deja que desear en muchas situaciones, no evalúa bien a cada estudiante”. Canae está trabajando en una propuesta integral para presentarla en el Observatorio de Becas, el foro de interlocución para este tema con el Ministerio de Educación.
“Nuestra idea ha sido siempre que los umbrales suban de manera que no dejen a nadie atrás. Todos los años nos encontramos subidas del SMI o de los salarios, pero luego estas subidas no se ajustan en los umbrales y de un año para otro ves que sales del umbral 1 al 2 sin haber hecho nada”, expone.
Santiago Cuesta, trabajador de la Universidad Politécnica de Madrid y representante de CCOO en el Observatorio, afirma que “es una decisión política” y que “debería haber un criterio para que los umbrales respondieran a la situación real de las familias”. CCOO lleva “años pidiendo una reforma absoluta del sistema”.
En 2023, las profesoras Mónica Martí y Carmen Ródenas hicieron un estudio en la Universidad de Alicante que ya explicaba que el sistema de becas es “ineficaz” por esta misma cuestión y proponían que el umbral 1 se elevase como mínimo hasta la línea de pobreza.
Este asunto lo ha abordado el PNV en el Congreso porque Euskadi es una de las comunidades con menos becarios debido a que, al ser una de las más ricas de España, más familias se quedan fuera de las ayudas por renta.
Cuantías escasas y plazos tardíos
También preocupan a familias y estudiantes las cuantías que se pagan a los becarios como los plazos de ejecución de las ayudas.
Cuesta, de CCOO, señala que las cuantías son fundamentales y que el objetivo de las administraciones es ampliar el espectro, pero que hay que pensar en cómo se distribuyen las ayudas para quien más las necesite. Campillo Ponce, estudiante, concede que ha habido alguna subida reciente, pero que la situación de la vivienda va a peor.
María Sánchez, presidenta de Ceapa, explica que para muchos hogares es fundamental que se agilice la ejecución de las ayudas, que muy a menudo llegan a los bolsillos de los beneficiarios a mitad de curso. El portavoz de Canae corrobora que hay familias que a día de hoy no han cobrado el 100% de la beca.
Laura cuenta que durante todo su periplo educativo ha vivido en casa de sus padres, “si no, habría sido todo mucho más complicado”. También tenía unos ahorros propios de haber trabajado previamente. “Pero aun así he notado que tengo que limitarme en muchas cosas que otros compañeros no”, explica.
“Si el objetivo del sistema de becas es que cualquier persona que quiera continuar sus estudios lo tenga garantizado, con este sistema, a día de hoy, no da”, cierra Cuesta. “No cuestionamos el esfuerzo inversor que ha hecho la administración, pero, si con ese esfuerzo no se llega, el sistema es fallido”.













