
Taller de Cocina en Sevilla: Empoderamiento a través de la Gastronomía
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En Sevilla, la asociación Colibrí transforma su cocina en un aula donde jóvenes y adultos con dependencia aprenden a ser autónomos cocinando. El taller semanal no solo enseña recetas, sino que empodera a los participantes y construye su autoestima.
Un Menú con Propósito
Esta semana, el menú incluye salpicón de marisco y tarta de queso, platos fríos perfectos para el clima sevillano. Andrea, María Luisa y Enri, trabajadoras y voluntarias de la asociación, guían a los participantes, asegurando que la experiencia sea mucho más que seguir una receta.
El compañerismo y la concentración son palpables. Noé, Javi, Manuel y Ángela, entre otros, se ponen el delantal con entusiasmo.
Javi disfruta creando “algo muy exquisito”, mientras Manuel recuerda con satisfacción la pasta carbonara preparada en jornadas anteriores. Ángela, por su parte, confiesa que el salpicón y la tarta de queso son sus especialidades.
Autonomía y Confianza
El objetivo principal del taller es proporcionar a los jóvenes las herramientas necesarias para desenvolverse con independencia. Andrea, la coordinadora, explica que buscan “intentar que, en la medida de lo posible, puedan hacer la vida que ellos desean”.
Las voluntarias juegan un papel fundamental como guías y apoyo emocional. María Luisa, mientras ayuda a Manuel a cortar el pimiento, destaca la importancia de que los participantes se vean como personas capaces de llevar una vida plena, superando sus limitaciones.
Enri, otra voluntaria, recalca la energía positiva que recibe de los participantes y su superación constante.
Describe la experiencia como gratificante y enriquecedora.
Planificación y Compra
Antes de cocinar, la planificación es esencial. Manuel anota meticulosamente los ingredientes necesarios en su libro de recetas. Andrea explica que el objetivo es proporcionarles un recurso útil, ya que a veces les cuesta retener la información. Los alumnos toman nota de cada detalle.
La compra en el supermercado es una lección práctica de organización y habilidades sociales.
Andrea organiza a los participantes en parejas, combinando habilidades de lectura y sociales. El reto es encontrar cada producto, interpretar las etiquetas y tomar decisiones informadas.
En los pasillos del supermercado, los jóvenes se enfrentan a desafíos reales. Algunos piden ayuda para encontrar los palitos de cangrejo, mientras otros deliberan sobre la mejor marca de queso. La norma es clara: “Si no sabemos nada, preguntamos”.
De Vuelta a la Cocina
Tras la compra, toca pagar en caja.
Manuel es el encargado de usar la tarjeta, tomando conciencia del coste de los alimentos. De vuelta en la asociación, la higiene es primordial. Todos se lavan las manos y preparan sus puestos de trabajo. Cada participante conoce su lugar y las herramientas disponibles, fomentando la autonomía.
El silencio y la concentración invaden la sala mientras Noé corta el tomate con precisión y Manuel trocea el pimiento.
Noé se siente orgulloso de sus avances, gracias a lo aprendido de su familia y amigos. Manuel sueña con ser cocinero profesional y aprender nuevas habilidades.
El Momento de la Verdad
Finalmente, llega el emplatado y la degustación. Noé prueba el resultado y lo califica con entusiasmo. La satisfacción es evidente.
María Luisa le da un abrazo y le dice: “Qué orgullosa estoy de ti”, palabras que impulsan a los jóvenes a seguir adelante.













