
Semana Santa en A Coruña: Fe, Tradición y Devoción en las Calles
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La Semana Santa ha comenzado en A Coruña, impulsada por el esfuerzo de numerosos voluntarios. Entre ellos destacan Eduardo Sáenz de Buruaga, capataz de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Entierro, y Diana Cajide, una de las mantillas de la cofradía. Ambos comparten la dedicación y la fe que sustentan cada procesión.
El Capataz y la Coordinación Silenciosa
Eduardo Sáenz de Buruaga, como capataz, coordina a los porteadores. Su objetivo es asegurar que la procesión se desarrolle con seguridad y armonía.
Este año, las obras en la sede de la Venerable Orden Tercera han complicado la preparación, retrasando los ensayos.
A pesar de las dificultades, Sáenz de Buruaga confía en su equipo. Este año, debido a la estrechez de la puerta de la iglesia, deberán utilizar tronos más pequeños y antiguos, lo que aumenta la complejidad de la procesión. “Son muy complejos de llevar, porque a menor tamaño en cuanto a ancho y largo, el centro de gravedad se eleva muchísimo, puesto que las imágenes no dejan de ser muy altas”, explica.
Más allá del aspecto visual, el capataz enfatiza el propósito fundamental de las procesiones: acercar las imágenes a quienes no pueden asistir a las iglesias. Las paradas frente a hogares de ancianos o personas con movilidad reducida son momentos especialmente emotivos que dan sentido a su labor.
El Rol de las Mantillas: Luto, Recogimiento y Familia
Un grupo de aproximadamente 25 mantillas, entre ellas Diana Cajide, acompaña a los pasos.
Su función es “acompañar al paso, vamos delante y vamos de luto riguroso, menos el domingo de resurrección”. Diana describe este momento como un tiempo de reflexión y recuerdo, en el que se siente más cerca de su abuela. En el grupo de mantillas, ha encontrado una comunidad de apoyo.
Cada mantilla participa con su propia penitencia, a menudo una promesa relacionada con la salud. Diana defiende el papel de las mantillas en la preservación de la tradición de la Semana Santa.
“Somos para mí mujeres valientes en estos tiempos donde nadie se quiere poner la mantilla y donde también hay que salir adelante por nuestras abuelas, ahora que estamos tan de moda con el feminismo”, afirma.
Una Experiencia que “Engancha”
Tanto Sáenz de Buruaga como Cajide coinciden en que esta forma de vivir la fe es profundamente gratificante. Sáenz de Buruaga recuerda sus inicios como porteador, una experiencia que le permitió conectar con sus pensamientos y emociones. Por su parte, Diana Cajide anima a otros a unirse, invitándolos a experimentar la Semana Santa desde dentro.
El capataz compara la experiencia con el Camino de Santiago, donde personas con diferentes motivaciones se unen por un objetivo común. En su cofradía, la participación es inclusiva, con hombres y mujeres trabajando juntos.
El Domingo de Ramos, el esfuerzo de los ensayos se materializa en la emoción del encuentro con el público.













