
Cierre del Departamento de Seguridad Nacional de EEUU Marca un Hito Histórico
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El cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos ha alcanzado un récord histórico, superando cualquier otro cierre gubernamental anterior en el país. La paralización, que ya suma 44 días, ha generado importantes retrasos en los aeropuertos y pone de manifiesto las profundas divisiones políticas en el Congreso.
Desacuerdo Político Prolongado
El conflicto que ha llevado a este cierre se centra en las restricciones al Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), un tema que ha polarizado a demócratas y republicanos. El desacuerdo comenzó el 14 de febrero y ha persistido, impidiendo la reapertura completa del DHS.
Este cierre supera los 43 días del cierre total del gobierno que comenzó en octubre, también durante la presidencia de Donald Trump, así como los 34 días del cierre parcial que inició el 21 de diciembre de 2018, afectando a nueve departamentos del Ejecutivo y a unos 800.000 empleados.
Impacto en los Aeropuertos
Una de las consecuencias más visibles de este cierre ha sido el aumento de las colas en los aeropuertos. La Administradora interina de la Seguridad en el Transporte (TSA), Ha Nguyen McNeill, informó al Congreso sobre un absentismo promedio del 11% diario entre los agentes, llegando a superar el 50% en algunos aeropuertos.
Al menos 460 agentes de la TSA han renunciado debido a la falta de pago durante el cierre, coincidiendo con un aumento del 5% en el número de pasajeros durante la temporada vacacional de primavera.
Intentos Fallidos de Reabrir el DHS
El último intento de poner fin al cierre fracasó cuando los republicanos de la Cámara de Representantes bloquearon un plan bipartidista aprobado por el Senado que buscaba financiar el departamento con excepción de ICE. Los republicanos insisten en la financiación completa de la cartera.
La Respuesta de Trump
Ante esta situación, el entonces presidente Trump emitió una orden ejecutiva para instruir al nuevo secretario de Seguridad Nacional a pagar “de inmediato” a los agentes de la TSA, con el objetivo de abordar la “situación de emergencia” y “detener el caos en los aeropuertos”.
Trump defendió su medida y acusó a los demócratas de mantener “políticas de fronteras abiertas”, aunque no especificó las fuentes de sus afirmaciones sobre el ingreso de millones de personas con antecedentes penales al país.
Negociaciones en Curso
Tom Homan, figura clave en la política fronteriza de la Casa Blanca, señaló que se están produciendo avances en las negociaciones con los demócratas para implementar restricciones a los agentes de ICE, como el uso de cámaras corporales. No obstante, advirtió que Trump solo apoya la financiación completa del DHS.
Homan acusó a los demócratas de “tomar al departamento como rehén” debido a su desacuerdo con las acciones de ICE, una agencia encargada de aplicar las leyes de inmigración.













