
ARAGÓN: Denuncian falta de atención especializada para la depresión posparto en la sanidad pública
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Una madre de Zaragoza, identificada como María (nombre ficticio), ha denunciado la precaria situación de la atención a la depresión posparto en Aragón. Según su testimonio, la unidad de salud mental perinatal de Zaragoza carece de psicólogos y psiquiatras, lo que la obligó a buscar ayuda en una entidad privada.
Diez meses después de dar a luz, María logró que su matrona la derivara a salud mental con un diagnóstico de depresión posparto. Sin embargo, al acudir a la consulta, se encontró con que el único personal disponible era una enfermera especializada en salud mental perinatal. “Yo pensaba que me vería la enfermera y después un psiquiatra o un psicólogo especializado, pero no hay, esos son todos los recursos”, lamenta.
Experiencia personal y falta de detección temprana
Madre soltera por elección, con dos hijos, María describe su vuelta a casa tras el parto como “complicada”. Una episiotomía dolorosa y un bebé con cólicos durante meses dificultaron aún más la situación. Considera que el primer fallo se produjo en Atención Primaria, donde, a pesar de mostrarse “decaída, triste y agotada”, ningún profesional detectó su problema. La derivación no llegó hasta que ella misma la solicitó, diez meses después del parto.
Además, denuncia “falta de empatía” por parte de algunos profesionales. En una ocasión, la pediatra la gritó por culpabilizar a su hija. “No soy yo como paciente la que tiene que solicitar ayuda, son los profesionales los que tienen que detectarlo. A mí la sanidad pública me ha fallado”, afirma.
Unidad especializada sin personal adecuado
Al acudir a la consulta especializada, María esperaba encontrar un equipo multidisciplinar. Sin embargo, asegura que fue atendida por una enfermera y una residente. “Me preguntó si tenía ideación suicida y otras cuestiones que debería explicarme ella. Cuando le pedí orientación, me dijo que era enfermera”, relata. Considera que la atención debería implicar a psiquiatras o psicólogos especializados. También denuncia comentarios que considera inapropiados sobre su decisión de ser madre soltera. “Para cuidar a un bebé hay que cuidar a la madre. No puedes decirle esas cosas a alguien con depresión posparto. Salí de ahí devastada”, resume.
Según su testimonio, la propia profesional le reconoció que no podían atenderla adecuadamente “porque no hay profesionales de salud mental perinatal” y le facilitó información de una entidad privada. Tras insistir, fue derivada a psiquiatría, pero meses después sigue sin cita.
Comparativa con otras comunidades autónomas
Aragón no cuenta, al menos de forma pública, con una unidad específica de salud mental perinatal, aunque sí existen programas de detección y atención dispersos en Atención Primaria y salud mental. A diferencia de esta comunidad, en Cataluña, Comunidad de Madrid y Comunidad Valenciana existen programas y unidades especializadas en salud mental perinatal.
La importancia de la atención a la salud mental materna
La prevalencia de la depresión prenatal se sitúa entre el 7% y el 19%, y en el posparto entre el 10% y el 15%, según datos del VIII Simposio de Salud Mental Perinatal. Extrapolado a Aragón, entre 2.000 y 2.700 mujeres podrían experimentar estos trastornos cada año. “Es de justicia social que se destinen recursos y profesionales preparados para atender a las madres que lo necesitan. Los cuidados comienzan con el nacimiento de un bebé y de la madre, si eso no se cuida es una sociedad enferma”, reitera María.
María denuncia la “falta de recursos profesionales en la sanidad pública” y advierte de una desigualdad en el acceso a la atención: “Si tienes dinero puedes tratarte; si no, estás desprotegida”.
Además de los problemas derivados del parto y la crianza, la situación económica de María también influyó en su depresión posparto. Estuvo tres meses sin cobrar “por falta de personal” en el INSS, lo que la obligó a buscar ayuda psicológica de pago. “Las madres son las que están salvando a las madres, eso no puede ser, nos han dejado huérfanas de la atención que nos corresponde y nos merecemos”, concluye.













