‘El Desencanto’: Un Retrato Demoledor de la Burguesía Franquista a Través de los Panero

'El Desencanto': Un Retrato Demoledor de la Burguesía Franquista a Través de los Panero
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'El Desencanto': Un Retrato Demoledor de la Burguesía Franquista a Través de los Panero

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El Desencanto, el mítico documental de Jaime Chávarri producido por Elías Querejeta en 1976, cumple 50 años y sigue siendo un referente. A través de la desestructurada familia Panero, la película expuso la decadencia moral del franquismo en un país que emergía de una dictadura. Felicidad Blanc, viuda y madre, es la figura central de este retrato.

Felicidad Blanc: Eje Central del Documental

Felicidad Blanc (1913-1990), una mujer elegante y atractiva, domina la escena con calma y una voz dulce. Sentada en un caserón decadente en Astorga, se erige como protagonista y cronista de la degradación familiar. Proveniente de la alta sociedad madrileña, Felicidad, viuda de Leopoldo Panero, un poeta y jerarca cultural del franquismo, personifica a las esposas eclipsadas por la autoridad marital.

Reacción Machista y Legado Cultural

Jaime Chávarri recuerda la reacción machista que generó la película en 1976. “¿Cómo se atrevía Felicidad a describir la intimidad de su matrimonio?”, cuestionaban los hombres de la generación de Panero. A pesar de su prestigio como película de culto, que incluso dio nombre a un estado de ánimo social en la Transición, Chávarri afirma que el filme surgió sin una intención clara.

Un Corto que se Convirtió en Documental

Inicialmente, Querejeta encargó a Chávarri un corto sobre la muerte de un padre y sus secuelas en la viuda e hijos. El proyecto evolucionó hasta convertirse en un documental de hora y media. El productor se interesó especialmente en Felicidad Blanc, quien trabajaba como recepcionista en el Ministerio de Cultura. Chávarri la describe como una “especie de Bette Davis a la española”.

Malditismo e Inadaptación en los Hijos de Panero

Los tres hijos del poeta Leopoldo Panero (1909-1962) son retratados en El Desencanto como “juguetes rotos”, personajes caprichosos y ególatras que anticipan su evolución posterior.

Juan Luis (1942-2013) y Leopoldo María (1948-2014) fueron poetas brillantes pero atormentados, especialmente Leopoldo María, quien luchó contra la adicción y pasó años en un manicomio. Michi (1951-2004), el tercero, fue un bohemio y escritor fallido.

La Sombra del Padre y el Ajuste de Cuentas Familiar

La sombra de un padre poderoso y distante marcó a los tres hijos. El filme muestra reproches y acusaciones mutuas en un ajuste de cuentas familiar filmado 14 años después de la muerte del padre.

Autoficción y Fondo de Verdad

Filmada sin un guion detallado, cada uno de los Panero tenía una idea particular de la película. Chávarri explica: “Ninguno sabía lo que habían dicho unos de otros. Así los Panero interpretaron por separado a sus propios personajes en un género que en la actualidad llamaríamos autoficción”. A pesar de la puesta en escena, el director asegura que existe un fondo de verdad en sus testimonios.

Diálogos Desgarradores y Adicciones

La irrupción de las drogas en la generación de los Panero desencadenó diálogos brutales entre Leopoldo María y su madre, a quien acusaba de haberlo recluido en sanatorios psiquiátricos.

Un Documental Pionero en su Época

El Desencanto muestra hipocresías, deudas pendientes, rivalidades y celos entre hermanos y con la madre. Todos, de algún modo, añoran la infancia. Leopoldo María afirma: “En la infancia vivimos, después sobrevivimos”.

Legado Cultural y Cinematográfico

La historia de los Panero fue llevada de nuevo al cine por Ricardo Franco en Después de tantos años (1994), aunque sin la presencia de Felicidad Blanc, fallecida cuatro años antes. Felicidad Blanc, liberada del yugo de su marido, trabajó como traductora y publicó cuentos hasta su muerte en 1990.

Pionero del Género Documental

Además de su significación cultural e ideológica, El Desencanto fue un documental pionero. A mediados de los setenta, el género era considerado de segunda división. Estudiantes y profesionales del cine interpelaron a Chávarri sobre las técnicas de rodaje y montaje de un filme que fue adquiriendo prestigio con el tiempo.

Consejos de un Cineasta Veterano

Jaime Chávarri, con 83 años, dirigió películas notables como A un dios desconocido (1977) y Las bicicletas son para el verano (1983). Ante la pregunta de un joven cineasta, responde: “Búscate la vida y aprende”.