
Ángel Víctor Torres: "No compartimos la obligación de indemnizar a los Franco por abandonar Meirás
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, en una entrevista telefónica, expresó su satisfacción por la sentencia del Tribunal Supremo que confirma la devolución del Pazo de Meirás a la ciudadanía, tras décadas de expolio franquista. Sin embargo, se prepara para la batalla legal para evitar que la familia del dictador obtenga una compensación económica por los años que mantuvieron la propiedad.
La batalla por la indemnización
Torres está dispuesto a plantear ante los tribunales que a los herederos del dictador se les descuenten todos los años de alquileres impagados por el uso de un palacio que nunca fue de su propiedad.
“No compartimos la obligación de la indemnización a los Franco por abandonar el Pazo de Meirás y no compartimos esa afirmación de que se ocupó de esa manera”, afirmó Torres. “El pazo se ocupó durante una dictadura y quienes hicieron uso y disfrute de esa propiedad lo hicieron cuando tenía que ser una propiedad pública.”
El proceso a seguir, según Torres, se centrará en la cantidad de la indemnización. El Gobierno defenderá que no hay derecho a la misma debido al uso y disfrute no abonado durante décadas. Además, solicitará que se calculen los posibles alquileres impagados por todos los años en los que la propiedad fue ocupada sin contraprestación económica.
El futuro del Pazo de Meirás
En cuanto a la gestión del Pazo, Torres señaló que, aunque la Xunta ha solicitado su transferencia, el inmueble está actualmente en manos de Patrimonio Nacional. La intención del Gobierno es que sea un lugar de memoria que recuerde lo ocurrido durante la dictadura, abierto a la sociedad gallega. Torres espera que esto no sea motivo de polémica.
Torres comprende a quienes consideran que los Franco son unos ocupas con privilegios, recordando que son herederos de un general militar que se enriqueció y enriqueció a su familia a través de un golpe militar y en un período de corrupción.
El plan para el Pazo es que sea un inmueble público, abierto y que muestre la historia, incluyendo la referencia a las letras y la literatura, pero sin ninguna duda de que sea un símbolo de lo que nunca se debe repetir.
Cuelgamuros y la memoria histórica
Sobre el proyecto para resignificar Cuelgamuros, Torres aspira a empezar las obras en la presente legislatura. Lamenta que el PP y Vox se opongan a la resignificación del valle como un lugar de memoria, permitiendo que siga siendo un lugar de encuentro para los nostálgicos de la dictadura.
Torres destaca que sacar los restos de Primo de Rivera y de Franco fue una victoria de la democracia y la justicia. El valle debe ser un lugar para aprender y que nunca más vuelva a pasar, similar a los memoriales de Buenos Aires, Santiago de Chile o los campos de concentración alemanes.
El auge de la ultraderecha
Ante el crecimiento de formaciones como Vox, Torres afirma que el Gobierno está haciendo el máximo esfuerzo en materia de memoria histórica, con muestras didácticas, entradas en centros educativos y exhumaciones.
Advierte que la ultraderecha no es un fenómeno exclusivo de España, pero destaca que ante esa ola reaccionaria hay un gobierno progresista que resiste y da la cara.
En cuanto a las tentaciones de Feijóo de pactar con la extrema derecha, Torres considera que se equivoca y que la sociedad española se lo hará ver por abrazar tesis cercanas al fascismo por un rédito electoral.
Otros temas de memoria histórica
Torres también se refirió a otros temas relacionados con la memoria histórica, como la auditoría de bienes expoliados por el franquismo, la creación del catálogo de símbolos franquistas que deben ser retirados y el reconocimiento a las mujeres que pasaron por el Patronato de Protección de la Mujer.
En relación con la negativa de Isabel Díaz Ayuso a colocar una placa en la sede de la Dirección General de Seguridad franquista, Torres se mostró convencido de que el Gobierno ganará en la justicia y la placa será instalada.













