El Castillo de San Cristóbal: Un viaje subterráneo al corazón de la historia de Tenerife

El Castillo de San Cristóbal: Un viaje subterráneo al corazón de la historia de Tenerife
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El Castillo de San Cristóbal: Un viaje subterráneo al corazón de la historia de Tenerife

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Bajo la ajetreada Plaza de España en Santa Cruz de Tenerife, yace un capítulo olvidado de la historia militar de la isla. En 2006, durante las obras de remodelación dirigidas por los arquitectos Herzog y de Meuron, salieron a la luz los cimientos del Castillo de San Cristóbal, una fortaleza que jugó un papel crucial en la defensa de Canarias.

Este hallazgo arqueológico sin precedentes permitió rescatar un símbolo de identidad que se creía perdido para siempre. Hoy en día, los restos de piedra se han integrado en una galería subterránea, invitando a los visitantes a un viaje en el tiempo bajo el asfalto.

Orígenes y diseño estratégico

La construcción del Castillo de San Cristóbal se remonta a la segunda mitad del siglo XVI, entre 1573 y 1575, bajo el mandato del gobernador Juan Álvarez de Fonseca. Su objetivo era dotar a la bahía de Santa Cruz de un sistema defensivo eficaz contra las amenazas marítimas. Ubicado estratégicamente en la Caleta de Blas Díaz, se convirtió en la principal fortaleza de la isla.

Con su planta cuadrada y torreones en punta de diamante, el diseño militar reflejaba los criterios arquitectónicos de la época renacentista. Durante más de tres siglos, sus muros de piedra, de hasta tres metros de espesor, protegieron la costa tinerfeña.

Defensa contra las armadas británicas

El Castillo de San Cristóbal defendió el puerto y la ciudad en tres ocasiones memorables contra potentes armadas británicas. La primera victoria tuvo lugar en 1657, cuando los habitantes repelieron el ataque del almirante Robert Blake. En 1706, la fortaleza volvió a demostrar su valía al enfrentarse a la escuadra de John Jennings.

El episodio más trascendental fue la gesta del 25 de julio de 1797, cuando el castillo fue el epicentro de la resistencia contra el contralmirante Horatio Nelson, quien comandaba una escuadra de nueve buques de guerra.

Estos triunfos militares consolidaron a Santa Cruz como una plaza inexpugnable. La heroica defensa liderada por el teniente general Antonio Gutiérrez de Otero y Santayana frustró las aspiraciones británicas de tomar el control de la isla de Tenerife.

El combate fue feroz y Nelson resultó gravemente herido. La tradición popular vincula este acontecimiento con el impacto de un proyectil que le arrebató el brazo derecho. La victoria transformó a la ciudad en un símbolo de resistencia y orgullo para las Islas Canarias.

El cañón “El Tigre”

Una de las piezas más fascinantes que se conservan es el célebre cañón de bronce conocido como “El Tigre”, una joya de la artillería del siglo XVIII. Esta pieza, de unos tres metros de largo y dos mil kilogramos de peso, fue fundida en Sevilla y trasladada a la isla para su defensa.

Según los relatos de la época, el cañón se encontraba ubicado en la batería de Santo Domingo durante el ataque de Nelson y se le atribuye el disparo decisivo que hirió al almirante británico. Tras haber estado custodiado en el Museo Histórico Militar de Canarias, el cañón regresó en 2009 a su emplazamiento original bajo la Plaza de España.

Demolición y redescubrimiento

A pesar de su glorioso pasado, el Castillo de San Cristóbal fue demolido en 1928 para permitir la expansión urbana de la ciudad. La desaparición de la fortaleza principal dejó un vacío en el paisaje, y el lugar que ocupaba fue cubierto para dar paso a la construcción de la Plaza de España.

En 2006, las obras de remodelación de la plaza revelaron los vestigios del muro perimetral y del baluarte nordeste, que se encontraban en un estado de conservación sorprendente. El Cabildo de Tenerife decidió modificar el proyecto original para proteger y poner en valor este recurso patrimonial.

Centro de Interpretación Castillo de San Cristóbal

Para albergar y explicar estos restos, se creó el Centro de Interpretación Castillo de San Cristóbal, un espacio museístico subterráneo. Este museo permite a los visitantes recorrer una galería donde se exhiben las murallas originales integradas en la arquitectura moderna.

A través de un recorrido audiovisual e histórico, el público puede conocer a fondo el sistema defensivo de la isla. El centro también ofrece información sobre otros castillos como San Juan, Paso Alto o el de San Felipe en el Puerto de la Cruz. El acceso es gratuito y el espacio cuenta con maquetas, paneles informativos y la sala especial donde descansa el legendario cañón “El Tigre”.