
Lourdes, asturiana con trastorno bipolar: "Mi día a día ha sido un suplicio hasta que mi médico ha dado con el tratamiento adecuado para hacer una vida normal"
Es frecuente escuchar la expresión ‘ser bipolar’ para describir a alguien con un humor cambiante, un término usado con ligereza pero que dista mucho de la realidad. El trastorno bipolar es una enfermedad mental crónica que afecta a aproximadamente 15.000 asturianos y que requiere un abordaje serio y profesional.
Para arrojar luz sobre esta patología, y con motivo del Día Mundial del Trastorno Bipolar, Lourdes Morte, presidenta de la Asociación Bipolares de Asturias (ABA), ha sido entrevistada en Mediodía COPE en Gijón.
Lourdes Morte ha definido el trastorno bipolar como una enfermedad mental grave, que en muchos casos es “hereditaria y genética” y que “impide hacer vida normal si no está controlado”. El diagnóstico, además, suele llegar tarde, ya que a menudo aparece primero en forma de depresión.
Solo años después se manifiesta una fase hipomaníaca de euforia o, en casos más serios, una manía, en la que “el cuerpo se desboca” y puede requerir hospitalización por la irritabilidad y la pérdida de control.
El uso coloquial del término es algo que, según Morte, “molesta”. La presidenta de ABA reivindica la importancia de separar a la persona de la enfermedad.
“Primero, yo no soy bipolar, yo soy una persona que padece un trastorno bipolar. Primero, soy persona, y luego, tengo una enfermedad”, ha señalado.
Morte cree que la gente utiliza esta expresión para referirse a “cambios de opinión” o de humor, banalizando la complejidad de la patología.
Su propia experiencia es un testimonio de la dureza de la enfermedad: a sus 54 años, describe su vida hasta los 50 como “un suplicio”, un tiempo que tardó en dar “con un médico que diese con el cóctel perfecto” para poder llevar una vida normal. Ahora, su psiquiatra, que describe su caso como uno que “hace lo que le da la gana”, le ajusta la medicación semanalmente si es necesario.
Una de las principales reivindicaciones de la asociación es la falta de atención continuada en el sistema público.
“Hay muchísimas personas que les dan cita al cabo de 6 meses”, ha denunciado Morte. Esta situación provoca que la única vía de atención sea acudir a Urgencias, donde reciben un ajuste en la medicación, pero sin “ningún seguimiento de un profesional”.
Morte subraya la intensidad del padecimiento para que la gente lo comprenda, una explicación que da incluso a sus propias hijas.
“Es como si tuvieses una gripe con una fiebre de 40, pero peor todavía”, ha explicado. Ha concluido con una afirmación contundente: “El sufrimiento mental es mucho, mucho más insoportable e intenso que un sufrimiento físico.
El sufrimiento mental es devastador, devastador”.













