¿Por qué los ganaderos de Cantabria dicen que producir leche ya no sale a cuenta? "Hasta 8.000 euros de pérdida"

¿Por qué los ganaderos de Cantabria dicen que producir leche ya no sale a cuenta? "Hasta 8.000 euros de pérdida"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

¿Por qué los ganaderos de Cantabria dicen que producir leche ya no sale a cuenta? "Hasta 8.000 euros de pérdida"

Cientos de ganaderos se han concentrado este lunes a las puertas de la fábrica de Leche Celta en Meruelo (Cantabria) para protestar por la bajada del precio de la leche. La concentración visibiliza un problema que amenaza la supervivencia de explotaciones: producir cuesta más de lo que se paga.

La protesta llega en un momento clave, cuando la industria láctea plantea bajadas de entre 5 y 10 céntimos por litro. Esta medida choca frontalmente con el incremento de los costes de producción, como el pienso, la electricidad o el combustible, que han reducido el margen de beneficio de los ganaderos hasta hacerlo casi inexistente.

El hartazgo y la preocupación dominan el ambiente de la concentración. Muchos ganaderos sienten que la situación es insostenible, y algunos lo expresan con una crudeza que refleja la gravedad del momento.

Uno de ellos lo resumía de forma muy clara al afirmar que, con el aumento de las materias primas y de la energía, “igual hay que llegar a tirar la leche si no se ponen remedios”.

Otro de los puntos de fricción son los contratos que la industria ofrece a los productores. Según denuncian, estos acuerdos llegan tarde, sin apenas margen para negociar y con precios que no cubren los costes de producción. Esta situación deja a los ganaderos en una posición de debilidad, ya que la leche es un producto perecedero que no se puede almacenar.

Las consecuencias económicas ya son palpables. Luis Pérez Portilla, secretario general de UGAM-COAG en Cantabria, ha cifrado las pérdidas mensuales para una explotación media entre 4.000 y 8.000 euros.

Estas cifras hacen inviable la continuidad de muchos negocios familiares y ponen en jaque el relevo generacional en el campo.

Durante la protesta en Meruelo se han vivido momentos de tensión, especialmente con la llegada de camiones a la fábrica, ante la sospecha de que pudieran transportar leche de otros países a precios más bajos. A pesar de la vigilancia de la Guardia Civil, que ha evitado incidentes graves, los ganaderos advierten de que la movilización no es un hecho aislado.

La de Cantabria se suma a las protestas que ya se están produciendo en otras comunidades del norte como Galicia o Asturias. Desde el sector lanzan un aviso claro: “este es solo el comienzo”. Advierten que no están dispuestos a asumir una nueva bajada de precios y que, si no hay cambios, las movilizaciones continuarán.

Lo que está en juego va más allá del precio de la leche.

El sector lácteo es una pieza clave del tejido rural de Cantabria, sosteniendo el empleo, la actividad económica y la vida en los pueblos. La protesta es un aviso sobre la ruptura de un equilibrio cuyas consecuencias, de no corregirse, pueden ser difíciles de revertir.

Desde el sector primario, la sorpresa ante esta medida es mayúscula. José María Álvarez, portavoz de la Organización de Productores de Leche (OPL), ha señalado que las industrias han iniciado una bajada de precios que los ganaderos “no saben a qué viene”. Esta perplejidad aumenta, según Álvarez, porque la evolución del mercado internacional “no se corresponde con lo que ahora están argumentando las industrias”, dado que los precios de los lácteos fuera de España han experimentado subidas en los últimos dos meses.

La raíz del conflicto se encuentra en un desajuste crítico entre costes y precios.

Hasta ahora, los ganaderos recibían unos 50 céntimos por litro, lo que dejaba un exiguo margen de 5 céntimos sobre el coste medio de producción, cifrado en 45 céntimos. Sin embargo, la nueva oferta de la industria, que se sitúa en un máximo de 43 céntimos por litro, aboca a las explotaciones a una situación insostenible de producir a pérdidas.

La industria justifica la bajada por el encarecimiento de sus propios costes de transporte, tratamiento y envasado, una situación que vinculan al conflicto en Oriente Medio. No obstante, los ganaderos replican que ellos también sufren una escalada de gastos, especialmente en los piensos para los animales y el gasoil para la maquinaria. Este incremento, sumado al precio de la luz y los fertilizantes, eleva las pérdidas estimadas a entre 14 y 18 céntimos por cada litro de leche vendido.