Donde termina el verano: Una novela sobre feminicidios y fronteras rotas en México

Donde termina el verano: Una novela sobre feminicidios y fronteras rotas en México
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Donde termina el verano: Una novela sobre feminicidios y fronteras rotas en México

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La novela “Donde termina el verano” de Elma Correa aborda la trágica realidad de los feminicidios en las ciudades fronterizas de México, un problema agravado por la impunidad del narcotráfico. Aunque la temática es de gran relevancia y la novela ha recibido el premio Biblioteca Breve, su eficacia literaria para representar la magnitud de la tragedia se ve comprometida.

Si bien la autora logra crear una narrativa correcta, noble y digna, su dimensión artística no alcanza la profundidad que el tema exige.

Uno de los principales obstáculos es la estructura narrativa, que comienza con la sólida descripción de la relación entre dos amigas, Elisa y Aimé, durante su infancia y adolescencia, y la misteriosa desaparición de Rosario, una figura clave en sus vidas.

Este inicio prometedor se ve interrumpido cuando la historia de la amistad se abandona abruptamente, solo para reaparecer en las últimas páginas, veinte años después. Aunque la desaparición de Rosario ha transformado la vida de las protagonistas, la novela no explora suficientemente esta metamorfosis.

En cambio, la narrativa se desvía hacia otras historias, como la de Ema, una intérprete que trabaja con dos policías estadounidenses investigando la desaparición de niños.

Los capítulos dedicados a la relación de los policías con el entorno mexicano son estilísticamente logrados, pero también se abandonan en favor de otra trama: la de dos enfermeras cuya dedicación es admirable.

Quizás el fragmento más destacado, debido a la autenticidad de los personajes y su lenguaje, es la representación de un campamento gitano y el racismo social que lo rodea. Sin embargo, la novela se dispersa en múltiples elementos: la amistad rota, la desaparición de Rosario, los policías fronterizos y el racismo.

La ambición de abarcar tantos frentes relacionados con las vidas en la frontera, tanto reales como raciales, es admirable, pero la ruptura de la unidad de interés no está bien dosificada. La novela intenta abordar demasiados temas, lo que diluye el impacto de cada uno de ellos y resta fuerza a la representación general de la tragedia.