
Regreso a la Luna: Entre la Emoción y la Inquietud de un Astrofísico
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Jorge Hernández Bernal, astrofísico, comparte la dualidad de sentimientos que experimenta ante el inminente regreso del ser humano a la Luna. Si bien celebra los avances técnicos de la misión Artemisa, le preocupa el contexto político y las intenciones que subyacen a este proyecto.
Aunque creció soñando con el espacio y ha construido una carrera en la exploración espacial, Hernández Bernal no puede evitar sentir un “nudo en el estómago” ante la realidad mundial actual y la posibilidad de exportar una distopía al espacio.
¿Quién Vuelve a la Luna y Bajo Qué Circunstancias?
La NASA lidera el programa Artemisa, pero Hernández Bernal cuestiona las implicaciones de que sea Estados Unidos quien encabece este retorno. Recuerda las deportaciones masivas de inmigrantes, el apoyo a dictaduras y las sanciones contra organismos internacionales por parte de este país. No olvida que las misiones espaciales a menudo tienen una carga propagandística.
El astrofísico recuerda que el programa Apolo, a pesar de su éxito tecnológico, generó controversia en Estados Unidos. En plena Guerra de Vietnam, sectores de la población criticaron el gasto en la exploración lunar mientras persistían la pobreza y la desigualdad en el país.
El Espacio No Debe Ser el Salvaje Oeste
El programa espacial tripulado estadounidense ha sufrido numerosos cambios en las últimas décadas, acentuados por la presidencia de Trump y la influencia de magnates como Elon Musk y Jeff Bezos. La prisa por regresar a la Luna se debe, en gran medida, a la competencia con China, que también planea enviar humanos a la superficie lunar en 2030.
Sin embargo, la mayor preocupación de Hernández Bernal no es la carrera espacial, sino la imposición de un orden internacional en el espacio que podría poner en peligro el medio ambiente y conducir a conflictos.
El derecho espacial internacional se basa en tratados de la ONU de los años 60 y 70, resultado de un diálogo multilateral. En contraste, Estados Unidos promovió en 2020 los “Acuerdos Artemis”, sin la participación de la ONU, generando rechazo por parte de China.
Si bien algunos aspectos de los Acuerdos Artemis son positivos, el astrofísico lamenta que legitimen la extracción de recursos espaciales sin control internacional. El “Acuerdo de la Luna” de 1976 buscaba una gestión internacional de estos recursos, pero no fue aceptado por muchos países.
La explotación descontrolada de recursos podría generar conflictos territoriales, especialmente en el polo sur lunar, rico en agua y con acceso constante a energía solar. La prohibición de comunicación entre científicos de la NASA y sus homólogos chinos evidencia la falta de coordinación internacional.
La ideología de la “conquista del espacio” recuerda la expansión territorial de Estados Unidos hacia el Pacífico, basada en la “doctrina del Destino Manifiesto”, que implicó el genocidio de pueblos originarios.
Los Grandes Olvidados
Hernández Bernal aboga por un mayor escrutinio de la sociedad civil sobre las actividades espaciales, especialmente en el contexto de la crisis climática. Si se decide invertir en misiones lunares, propone hacerlo a través de la cooperación internacional y reduciendo el gasto militar.
El astrofísico anhela un futuro de armonía entre la humanidad y el medio ambiente, donde el espacio sea una fuente de bienestar común. En un mundo interdependiente, la paz y el entendimiento entre los pueblos son esenciales para una exitosa exploración del cosmos. Al mirar la Luna, Hernández Bernal desea seguir sintiendo fascinación y conexión cultural, no un mundo ocupado y en conflicto.













