Trump refuerza la legitimidad del régimen iraní que quería destruir

Trump refuerza la legitimidad del régimen iraní que quería destruir
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Trump refuerza la legitimidad del régimen iraní que quería destruir

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En un escenario bélico donde las narrativas chocan con la realidad, la situación en Irán se presenta compleja y llena de contradicciones. Donald Trump proclama victorias inexistentes, mientras su administración parece contradecirse a sí misma.

Bombardeos, negociaciones y realidades paralelas

Según Trump, la guerra en Irán fue ganada rápidamente, el cambio de régimen se completó con éxito y el país está debilitado y sin capacidad de representar una amenaza. Sin embargo, la realidad es diferente. Los bombardeos continúan, Estados Unidos aumenta su presencia militar en la región y, simultáneamente, se promueven negociaciones con Teherán para encontrar una solución diplomática al conflicto.

El fortalecimiento del régimen iraní

La estrategia de confrontación de Estados Unidos e Israel ha resultado en el fortalecimiento de los líderes más radicales en Irán. El proceso de negociación, impulsado por el propio Trump como consecuencia de su fracaso estratégico, ha consolidado la legitimidad del régimen que buscaba derrocar.

El analista Hamidreza Azizi, del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP), señala un cambio de tono dentro de Irán. Si bien inicialmente la preocupación era la supervivencia del régimen, ahora se enfoca en lograr resultados estratégicos y reconfigurar el equilibrio a largo plazo.

Declaraciones contradictorias y un interlocutor polémico

En un intento por maquillar la falta de victorias, Trump ha afirmado que los regímenes iraníes han sido diezmados y que el interlocutor para las negociaciones es Mohamad Ghalibaf, figura cercana al líder supremo y comandante de la Guardia Revolucionaria. No obstante, esta afirmación fue desmentida por su propio secretario de Estado, quien reconoció que se está tratando con un régimen de 47 años con elementos que no son favorables a la diplomacia.

Un punto de inflexión desfavorable

Nate Swanson, exdirector para Irán del Consejo de Seguridad Nacional, considera que esta guerra ha sido contraproducente para Estados Unidos. Afirma que Irán establecerá las condiciones para la paz y que la estrategia de escalada horizontal en Ormuz y el Golfo ha obligado a Estados Unidos a elegir entre la guerra y la estabilidad global de los mercados.

Swanson advierte que para aceptar un alto el fuego, Teherán exigirá garantías de que Estados Unidos limitará los futuros ataques israelíes contra Irán, una concesión difícil de obtener debido a la dependencia de Israel de la asistencia militar estadounidense.

Frustración y acusaciones insólitas

Mientras se negocia, Estados Unidos refuerza su despliegue militar y amenaza con más bombardeos contra objetivos civiles. Esta situación refleja la frustración del equipo de Trump ante la supervivencia del régimen y la percepción de que Teherán impone condiciones en la mesa de negociación.

La frustración ha llegado a tal punto que Trump ha afirmado que la CIA le ha informado que el nuevo líder supremo de Irán es homosexual, una acusación que revela más sobre quien la hace que sobre su objetivo.

Irán en el nuevo orden regional

El estrecho de Ormuz es la principal baza negociadora de Irán, y entre las propuestas que se discuten se encuentra la creación de un consorcio multinacional para gestionar el flujo de petróleo a través del estrecho. El analista israelí Zvi Bar’el considera que este acuerdo representa una clara victoria iraní y define un nuevo mapa geopolítico y de seguridad en la región.

Luciano Zaccara, investigador de CIDOB, explica que Irán se enfrenta a una fase incierta de recomposición regional, donde los actores buscan contenerse, acomodarse o instrumentalizarse mutuamente. Irán sigue siendo un actor central, pero ya no opera con una lógica expansiva, sino con una de preservación y adaptación. Su objetivo es impedir la consolidación de un entorno regional donde Israel, varios países árabes y Estados Unidos converjan para contener la proyección iraní.

Zaccara plantea la pregunta clave: ¿qué tipo de influencia podrá ejercer Irán? Si bien su capacidad de bloqueo seguirá siendo considerable, su capacidad de liderazgo positivo será menor. Irán seguirá siendo demasiado grande y poderoso para ser ignorado, pero no será el artífice del nuevo orden, sino uno de los actores cuya presencia obliga a otros a definir sus posiciones.