
INTENTO DE INVERSIÓN EN LA INDUSTRIA DE DEFENSA POR UN INTERMEDIARIO DEL JEFE DEL PENTÁGONO
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Un intermediario del Secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, presuntamente intentó invertir en importantes empresas del sector de la defensa semanas antes de un potencial conflicto bélico con Irán, según una investigación del Financial Times.
El diario británico, citando fuentes familiarizadas con el asunto, reveló que un corredor de bolsa vinculado al jefe del Pentágono trató de realizar una inversión millonaria en un fondo especializado en compañías que fabrican armas, aviones y sistemas de defensa.
La consulta sobre la inversión se habría realizado poco antes de que Estados Unidos considerara una acción militar contra Teherán. La propuesta fue analizada internamente en BlackRock, cuyo fondo busca “oportunidades de crecimiento invirtiendo en empresas que puedan beneficiarse del aumento del gasto público en defensa y seguridad en un contexto de fragmentación geopolítica y competencia económica”.
Hegseth, quien anteriormente trabajó en Fox News, ha sido un firme defensor de una postura más agresiva hacia Irán dentro de la administración Trump, promoviendo abiertamente el poderío militar estadounidense.
El Pentágono niega la información
El Pentágono ha rechazado rotundamente las acusaciones de que Hegseth intentara invertir en empresas de defensa. Sean Parnell, portavoz del Departamento de Defensa, calificó la información publicada por el Financial Times como “falsa e inventada”.
“Se trata de otra difamación infundada y deshonesta, diseñada para engañar al público. Exigimos una retractación inmediata”, agregó Parnell en su cuenta de X.
El caso ha generado un debate sobre la transparencia y los posibles conflictos de interés de funcionarios con acceso a información privilegiada en el sector de la defensa. Los movimientos financieros en sectores estratégicos suelen ser objeto de escrutinio público.
En un contexto relacionado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con una destrucción masiva de los recursos energéticos e infraestructura vital de Irán, incluidas las plantas desalinizadoras, si no se alcanza “pronto” un acuerdo para poner fin al conflicto en curso.













