El Sacrificio Invisible: Lesiones Ocultas de los Portadores de Tronos en Semana Santa

El Sacrificio Invisible: Lesiones Ocultas de los Portadores de Tronos en Semana Santa
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El Sacrificio Invisible: Lesiones Ocultas de los Portadores de Tronos en Semana Santa

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La Semana Santa de Málaga, un despliegue de fervor y arte que atrae a multitudes, esconde tras la majestuosidad de sus tronos procesionales el silencioso sufrimiento físico de sus portadores. Estos hombres y mujeres, movidos por la fe, someten sus cuerpos a un esfuerzo sobrehumano, que a menudo se traduce en lesiones si no se abordan con la preparación adecuada.

El Desafío Físico Cuantificado

El doctor Vicente De la Varga, experto en traumatología y cirugía ortopédica, explica que las lesiones son el resultado de una combinación de peso, distancia y tiempo de carga. Los tronos malagueños varían enormemente en peso, oscilando entre los 2.000 y los 5.000 kilos. Ejemplos notables son el Cristo de Mena (3.000 kilos) y la Virgen de la Esperanza (6.500 kilos).

Este peso, distribuido entre 130 y 300 portadores, implica una carga individual considerable.

En el trono de Estudiantes, cada persona puede soportar entre 25 y 30 kilos, mientras que en el de Mena, la carga individual puede alcanzar los 35 kilos. Sin embargo, esta distribución no siempre es equitativa. El tallaje del trono y la altura de los portadores influyen significativamente. Los portadores más altos suelen sufrir más, ya que la altura del varal se ajusta a ellos, mientras que los más bajos pueden recibir suplementos.

Además, la deformidad de los varales provoca una sobrecarga en los extremos, aumentando el riesgo de lesiones para quienes ocupan esas posiciones.

El “Eje de Carga” y sus Consecuencias

El peso sobre el hombro desencadena una reacción en cadena a lo largo del “eje de carga”, transmitiendo la fuerza desde el hombro hasta los pies, pasando por la columna vertebral, las caderas y las rodillas. El hombro es la primera articulación afectada, sufriendo compresión continua que puede derivar en bursitis subacromial, tendinopatías del manguito rotador e irritación en la articulación acromioclavicular.

Para mitigar este impacto, muchos portadores veteranos recurren a colocar almohadillas protectoras bajo la túnica, previniendo así lesiones por irritación crónica, como el “bulto de trono”. La columna vertebral también sufre, ya que la musculatura paravertebral debe realizar una contracción sostenida para estabilizar el tronco, similar a “caminar con una mochila pesada durante muchos kilómetros”. Esto provoca contracturas y sobrecargas.

El cuello también es vulnerable, sufriendo tortícolis debido a la postura fija y la presión del varal sobre el músculo trapecio. El uso de fajas lumbares es común para proteger la zona de la tensión acumulada.

Rodillas y Pies: Puntos de Sufrimiento Adicional

En las rodillas, la articulación femoropatelar es la más afectada. El esfuerzo de estar de pie y el gesto repetitivo de agacharse y levantarse castigan esta zona, especialmente a personas con desgaste previo como la condromalacia rotuliana. Los pies sufren por la sobrecarga en la planta, causando dolor plantar agudo, y por la tensión en los gemelos.

El calzado juega un papel crucial. El uso de calzado deportivo es ahora más común y adecuado para absorber el impacto durante las largas horas de procesión.

Un Esfuerzo Único

El modo de portar los tronos en Málaga, sobre el hombro, es distintivo y con pocas réplicas. Aunque existen tradiciones similares en otras localidades, los pesos son generalmente menores. A diferencia de Sevilla, donde los costaleros tienen relevos, en Málaga los portadores soportan el peso desde el principio hasta el final, lo que añade un componente de resistencia extrema al esfuerzo.

Recuperación Activa: La Clave para el Día Después

El doctor De la Varga recomienda una recuperación activa similar a la de un deportista de élite tras un partido.

Ejercicios suaves de estiramiento ayudan a la musculatura a recuperar la tonificación tras la contractura mantenida. Un baño caliente también puede relajar el cuerpo. Y, como toque de humor, sugiere que “un gin-tonic seguro que te quita todos los dolores”, un merecido premio para quienes han soportado el peso de la tradición.