
El Devallament del Crist de la Sang congrega a fieles en Palma
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La iglesia de la Anunciación, popularmente conocida como la Sang, en Palma, se prepara para acoger uno de los actos centrales de la Semana Santa mallorquina: el Devallament del Crist de la Sang. La jornada comenzará con una eucaristía matutina.
Un ritual sencillo y emotivo
Tras la misa, tendrá lugar el solemne descendimiento de la imagen del Cristo, un ritual “muy querido y muy sencillo”, según mossèn Lluc Riera, prior de la iglesia.
Este acto es realizado por la prohomonia de la Sang, que baja la imagen desde su capilla, generando aplausos y muestras de veneración entre los presentes.
Bendición y veneración
Posteriormente, el Cristo es trasladado a través del pasillo central hacia el patio del Hospital General, donde se bendice a los enfermos. A su regreso, la imagen se deposita horizontalmente frente al altar mayor, permitiendo a los fieles venerarla de cerca en un momento de gran emotividad.
Los asistentes tendrán la oportunidad de tocar y besar la figura del Cristo, un gesto que, en palabras del prior, representa “una forma de expresar este amor y esta fe en Jesucristo”.
La imagen permanecerá expuesta para la veneración hasta después de la celebración del Viernes Santo.
La prohomonia de la Sang
La custodia y devoción al Santo Cristo recae en la prohomonia de la Sang, un grupo compuesto por 24 hombres. Doce de ellos, los llamados sobreposats, son los encargados de portar al Cristo en la procesión del Jueves Santo, gracias a su fortaleza física.
Los otros doce, los prohoms, acompañan la imagen rindiéndole honor.
Invitación a la participación
El prior ha extendido una invitación a todos los ciudadanos a participar en este “acto religioso muy profundo y muy hermoso”. Ante la previsible afluencia masiva, se recomienda llegar con antelación para asegurar un lugar en la iglesia.
Exposición del Cristo
Aunque la imagen del Cristo de la Sang se puede contemplar de forma vertical durante todo el año, estará expuesta en posición horizontal durante el miércoles, el jueves hasta su salida en procesión, y también durante todo el Viernes Santo.
La devoción al Cristo de la Sang trasciende edades, representando un sentimiento arraigado, a menudo transmitido de generación en generación.













