¿Té o café para empezar el día? Descubre las diferencias y beneficios

¿Té o café para empezar el día? Descubre las diferencias y beneficios
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¿Té o café para empezar el día? Descubre las diferencias y beneficios

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El debate entre el té y el café como bebida matutina es recurrente. Ambos contienen cafeína, pero sus efectos varían debido a otros componentes que los acompañan.

La cafeína es una sustancia muy consumida a nivel mundial. Se estima que más del 80% de la población ingiere bebidas cafeinadas, con un promedio de 200 mg diarios. A pesar de esto, el té es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua, según la FAO, gracias a su popularidad en países como China, India y Turquía. El café, sin embargo, domina el mercado en volumen, con aproximadamente 2 mil millones de tazas consumidas diariamente.

Cuando tomamos té o café, atribuimos la sensación de alerta y claridad mental a la cafeína. Sin embargo, estas bebidas son complejas mezclas de compuestos bioactivos que interactúan de diversas maneras con nuestro cerebro y cuerpo. ¿Cuál es la mejor opción para despertarse?

Misma molécula, diferentes efectos

Durante mucho tiempo, se creyó que la cafeína del café era diferente de la teína del té. Hoy se sabe que son la misma molécula: 1,3,7-trimetilxantina, un estimulante del sistema nervioso central.

Esta molécula bloquea los receptores de adenosina en el cerebro. La adenosina es un neurotransmisor que se acumula durante el día y provoca somnolencia. Al bloquearla, la cafeína impide que el cerebro sienta el cansancio, aumentando la actividad neuronal y la liberación de dopamina y noradrenalina, lo que resulta en mayor energía, alerta y, en ocasiones, mejor concentración y ánimo.

Durante mucho tiempo se pensó que la sustancia estimulante del café, la cafeína, era distinta de la presente en el té, a la que se denominó teína. Pero hoy sabemos que son exactamente la misma molécula.

La experiencia común es que el té y el café tienen efectos diferentes, siendo los del té más suaves. Esto se debe a que la cafeína no actúa sola.

La nutricionista y farmacéutica Loreto Pérez explica que no es lo mismo tomar una pastilla de cafeína que tomar café, ya que el “vehículo” es diferente. Además, la concentración de cafeína varía según el tipo de té, y la reacción a la cafeína es individual.

El té, infusión de las hojas de la planta *Camellia sinensis*, contiene componentes que modulan los efectos de la cafeína. El principal alcaloide del té es la L-teanina, un aminoácido que atraviesa la barrera hematoencefálica y ejerce un efecto calmante, promoviendo la relajación sin somnolencia.

Mientras que la cafeína estimula la actividad neuronal, la L-teanina aumenta las ondas alfa en el cerebro, asociadas con la relajación en estado de alerta. Esta combinación proporciona una sensación de concentración y claridad mental sin la ansiedad que a veces provoca el café.

Té y café: diferencias sutiles

Se han estudiado los beneficios de la L-teanina en combinación con la cafeína, incluso como suplemento. Aunque se han comprobado sus efectos sobre el cerebro y se han observado efectos neuroprotectores y anticonvulsivos en animales, faltan ensayos en humanos.

Francesco Visoli, investigador de la Universidad de Padua, señala que, en teoría, la L-teanina debería reducir el nerviosismo y prolongar los efectos de la cafeína, pero esto aún no se ha demostrado. Visoli sugiere que la cafeína del té se libera más lentamente que la del café, y su absorción es más gradual, aunque no existen estudios comparativos directos.

Entonces, ¿hay razones para preferir el té al café? Sí, pero no necesariamente relacionadas con la cafeína. El café es una fuente importante de antioxidantes, como el ácido clorogénico, la trigonelina, el cafeico y la quercetina, que tienen acción antiinflamatoria y podrían proteger contra enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

El té, además de la L-teanina, es rico en catequinas, antioxidantes poderosos. El galato de epigalocatequina (EGCG) ha demostrado efectos neuroprotectores, antiinflamatorios y la capacidad de promover la neurogénesis, lo que podría reducir el riesgo de deterioro cognitivo y mejorar la memoria, la función ejecutiva y el estado de ánimo.

En teoría, tomar L-teanina junto con cafeína debería reducir el nerviosismo y prolongar sus efectos, pero aún no se ha podido demostrar.

Francesco Visoli – investigador de la Universidad de Padua

Tipos de té y preparación

La calidad del té varía significativamente según su origen, cultivo, recolección y la parte de la planta utilizada. Loreto Pérez advierte que no es lo mismo comprar té en un supermercado que en un establecimiento especializado.

El té matcha, por consumirse la hoja entera, y el té negro, por ser el más oxidado, tienen el mayor contenido de cafeína, similar al de un café espresso (47-63 mg por taza). Les siguen el oolong, el té verde y el té blanco, que es el menos procesado.

En cuanto a antioxidantes, el té verde y el blanco, al no oxidarse o hacerlo mínimamente, conservan altos niveles de catequinas. Los estudios confirman que el té verde presenta el mayor contenido de polifenoles totales y la mayor capacidad antioxidante, seguido de cerca por el té negro.

La preparación también es crucial. Hervir el agua degrada los compuestos beneficiosos del té. Es importante cuidar la calidad del té y su preparación para aprovechar al máximo sus beneficios.

En última instancia, elegir entre té y café es cuestión de gustos. Aunque busquemos estas bebidas por la cafeína, cuidar la calidad y la preparación puede aportar muchos beneficios para la salud, el sabor y el disfrute.