
UN MARTES SANTO DE REENCUENTRO Y NORMALIDAD EN SAN FERNANDO
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Después de años marcados por la incertidumbre meteorológica y decisiones difíciles, la ciudad de San Fernando revivió un Martes Santo lleno de fervor y reencuentro entre hermandades, fieles y sus calles.
La jornada devolvió la normalidad a una de las citas más importantes de la Semana Santa isleña, tras un período reciente marcado por la inestabilidad.
Un pasado reciente marcado por la inestabilidad
El recuerdo del Martes Santo en San Fernando está ligado a la inestabilidad. El año anterior, la lluvia obligó a tomar decisiones que alteraron el desarrollo de la jornada.
La Hermandad del Prendimiento apenas pudo comenzar su estación de penitencia antes de ser sorprendida por una fuerte lluvia que la obligó a regresar rápidamente a su templo. La Oración en el Huerto logró salir, aunque con un recorrido modificado. La Hermandad de la Caridad optó por no realizar su salida procesional, prolongando una ausencia que ya se arrastraba desde 2023.
Este contexto generó una sensación de deuda pendiente.
Las hermandades del Martes Santo isleño esperaban recuperar la normalidad y ofrecer a la ciudad lo que no pudo vivirse en plenitud durante los últimos años.
Un Martes Santo de reencuentro
Este año, la jornada supuso un punto de inflexión. Con una temperatura agradable y cielos estables, las calles de San Fernando se llenaron desde la tarde. La respuesta ciudadana fue masiva, con vecinos y visitantes acompañando a las cofradías.
El Prendimiento fue el primero en salir desde la parroquia de San José Artesano. La hermandad conectó con su público, especialmente en el parque Almirante Laulhé.
Entre las novedades, se destacó el avance en el dorado del paso de misterio.
Poco después, la Oración en el Huerto hizo su aparición desde la parroquia de la Divina Pastora. Calles como Ancha se convirtieron en escenarios emblemáticos.
La Caridad recupera su estación de penitencia
El momento más esperado fue la salida de la Hermandad de la Caridad desde la iglesia de San Francisco, poniendo fin a un período marcado por la frustración y la ausencia. La salida fue vivida con emoción por hermanos y devotos. Tras varios años sin procesionar con normalidad, la hermandad recuperó su lugar en el Martes Santo isleño con una respuesta masiva del público.
Calles como Real o Comedias se convirtieron en focos de gran afluencia.
La recogida cerró una jornada que muchos calificaron como histórica.
San Fernando se prepara para continuar su Semana Santa con la mirada puesta en el Miércoles Santo. La ciudad ha vuelto a reconocerse en sus tradiciones.













