
¡A desempolvar! Objetos olvidados que podrían valer una fortuna
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Todos, en algún momento, hemos guardado objetos en trasteros o pedido a familiares que los guarden “por si acaso”. A menudo, estos artículos nunca se vuelven a usar, pero los conservamos por el valor sentimental que representan. Sin embargo, algunos de estos objetos podrían ser verdaderos tesoros escondidos, capaces de generar un ingreso inesperado.
Un micrófono de 1979: Un tesoro para coleccionistas
Un ejemplo sorprendente es un micrófono de 1979, el AKG C414EB(E1). Este modelo se vende en plataformas como eBay por alrededor de 2.950 euros.
Estas piezas históricas son muy valoradas por los coleccionistas, lo que justifica su elevado precio.
Curiosamente, este micrófono también se comercializó bajo las marcas Philips y Norelco. A lo largo de su producción, el modelo experimentó diversas modificaciones, lo que convierte a cada unidad en un objeto único y codiciado.
A partir del año 2000, AKG presentó la nueva generación de estos micrófonos, con mejoras significativas como la suspensión de la cápsula elástica y la eliminación de los interruptores eléctricos para el control de patrones, filtros de corte bajo y atenuación.
El modelo actual es muy popular entre aquellos que buscan un micrófono profesional de alta calidad. Aunque no es económico, ofrece un rendimiento excepcional como condensador polivalente con múltiples patrones de captación y cortes de frecuencia e intensidad.
Máquinas de coser Singer: Un clásico vintage con valor
Si no encuentras un micrófono AKG en tu casa, otra alternativa son las máquinas de coser Singer. Estas máquinas, consideradas piezas de colección, son muy apreciadas por los amantes del estilo vintage.
Las primeras máquinas Singer se fabricaron a mediados del siglo XVIII, siendo una versión perfeccionada del modelo creado por Elias Howe.
El valor económico de las máquinas de coser Singer varía entre 10 y 250 euros, dependiendo del modelo y su estado de conservación. Cuanto más rara y bien conservada sea la máquina, mayor será su precio.
Así que, vale la pena preguntar a tus familiares mayores si recuerdan tener alguno de estos objetos olvidados en casa. ¡Podrías llevarte una grata sorpresa!












