Gernika recordará el bombardeo con un nuevo monumento por la paz

Gernika recordará el bombardeo con un nuevo monumento por la paz
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Gernika recordará el bombardeo con un nuevo monumento por la paz

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Gernika inaugurará el 26 de abril un nuevo espacio simbólico, coincidiendo con el 89 aniversario del bombardeo de la Legión Cóndor de Hitler. Se trata de la **Puerta de la Paz**, un monumento de acero corten de cuatro metros de altura que se erigirá como recordatorio permanente.

El alcalde de la villa vizcaína, Jose María Gorroño, explicó que la estructura incluirá la silueta de la iglesia de San Juan, uno de los edificios destruidos durante el devastador ataque aéreo, y se enmarca en el nombramiento del municipio como primer lugar de memoria democrática del Estado.

Un recuerdo imborrable

Gorroño recordó la magnitud de la tragedia a través de las cifras de horror que dejó: más de 1.654 muertos y la destrucción del 85,7% de los edificios.

Lamentó que, casi nueve décadas después, la historia se repite de forma “cruel y muy dura” en otros lugares del mundo, arrastrándonos a un “desequilibrio global” que solo trae “hambre, pobreza, exilio y muerte”.

Gernika conmemora el fin de la Guerra Civil con un mensaje de paz

El Ayuntamiento de Gernika conmemoró el 1 de abril, fecha que marca el final de la Guerra Civil, con un acto institucional centrado en la paz. Se desplegaron dos grandes paneles en la fachada consistorial con los lemas **“No a la guerra”** y **“Respeto al derecho internacional”**.

El alcalde explicó que la iniciativa busca expresar el rechazo a la violencia y “crear conciencia en apoyo a las víctimas y en la defensa de los valores democráticos”.

La reclamación histórica del ‘Guernica’

En paralelo, el alcalde reiteró la reclamación histórica para que el ‘Guernica’ de Picasso sea trasladado a la villa. “Desde que el cuadro llegó a Madrid en 1981 desde Nueva York, el pueblo de Gernika reclama que venga”.

Gorroño subrayó que no se trata de una “apuesta económica”, sino de un homenaje a las víctimas y a los supervivientes del bombardeo, muchos de los cuales todavía viven.

Gorroño propuso que, si la obra genera beneficios, estos deberían destinarse a “salvar vidas, reconstruyendo hospitales, centros de salud y para medicación” para heridos en conflictos actuales. Se mostró convencido de que recibirían la ayuda necesaria de otras instituciones vascas para albergar la obra.