
Nacimiento de Felipe IV: Alegría en Valladolid durante la Semana Santa de 1605
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En 1605, la corte española se encontraba en Valladolid, generando tensiones entre los habitantes de esta ciudad y los de Madrid. Mientras tanto, la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, se preparaba para dar a luz, un evento que mantenía en vilo a la nación.
La Expectativa por el Heredero
Tras el nacimiento de dos hijas, la esperanza de un heredero varón que asegurara la sucesión al trono era palpable.
La propia reina expresó su temor a la reacción del pueblo si no daba a luz a un varón.
Celebraciones de Semana Santa en Valladolid
La Semana Santa en Valladolid prometía ser especialmente solemne gracias a la reputación de sus cofradías y la calidad artística de sus pasos. El cronista portugués Tomé Pinheiro da Veiga describió con detalle la procesión de la Vera Cruz del Jueves Santo, destacando la gran cantidad de penitentes y la magnificencia de las imágenes.
Según el relato, la procesión partió de la Plaza Mayor, repleta de gente.
Un extenso cortejo de capuchones avanzó en silencio, mientras algunos cofrades llevaban a cabo penitencias severas. Pinheiro da Veiga elogió los pasos de La Cena, la Oración del Huerto, La Verónica, La Crucifixión y La Lanzada, describiéndolos como obras de gran belleza.
El Nacimiento del Príncipe
Mientras la ciudad se sumía en las celebraciones, la reina Margarita sintió los primeros dolores de parto.
Al día siguiente, Viernes Santo, dio a luz a un niño, el futuro Felipe IV. El nacimiento del príncipe trajo alegría y alivio a la población, disipando la tristeza propia del día.
El cronista Francisco Mendizábal, en un artículo publicado en ABC en 1932, recordó la felicidad del pueblo español ante el nacimiento del monarca, resaltando la importancia del evento para la estabilidad de la corona.













