NUEVA BIBLIA: A 250 AÑOS DE ‘LA RIQUEZA DE LAS NACIONES’

NUEVA BIBLIA: A 250 AÑOS DE 'LA RIQUEZA DE LAS NACIONES'
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NUEVA BIBLIA: A 250 AÑOS DE 'LA RIQUEZA DE LAS NACIONES'

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Adam Smith nació en 1723, en un momento crucial donde la sociedad se enfrentaba a una pregunta fundamental: ¿Cómo se organiza una sociedad de extraños?

El contexto de una sociedad en transformación

En el siglo XVIII, Kirkcaldy era un pequeño pueblo en la costa del Mar del Norte. No muy lejos, Edimburgo crecía rápidamente, convirtiéndose en una ciudad con alta densidad de población. La capital escocesa, limitada por su geografía, experimentó un crecimiento vertical sin precedentes, con edificios que alcanzaban hasta catorce pisos.

Esta rápida urbanización generó problemas, con estructuras precarias que amenazaban con derrumbarse. Al mismo tiempo, la sociedad escocesa se transformaba bajo la presión de la industrialización, marcando un punto de inflexión en la historia humana.

En 1750, solo unas pocas ciudades europeas superaban los 100.000 habitantes. La mayoría de la población mundial vivía en comunidades pequeñas, donde todos se conocían. Sin embargo, en Escocia, las leyes de cercamiento (enclosure acts) obligaron a muchos campesinos a migrar a las ciudades, creando centros urbanos llenos de desconocidos.

El desafío de la nueva sociedad

Este fenómeno planteó un desafío inédito: ¿Cómo comprender a alguien que no se conoce? ¿Cómo confiar en un extraño sin referencias personales? La religión ya no podía responder a estas preguntas ni mantener el orden social.

Adam Smith y sus contemporáneos se propusieron encontrar un nuevo marco para entender la naturaleza humana y establecer reglas que ordenaran la sociedad emergente.

Adam Smith: filósofo, no economista

Contrario a la imagen popular, Adam Smith no era economista. La economía como disciplina no existía en ese entonces. Smith era profesor de filosofía moral, enfocado en ofrecer una guía para la conducta humana. La economía, en cierto modo, fue el instrumento que creó para dar sentido a su manual.

‘La riqueza de las naciones’: un mito fundacional

La riqueza de las naciones es más que un tratado técnico; es una fábula, un relato sobre la sociedad naciente y un mito fundacional que reemplazó a la religión. Su éxito radicó en su eficacia, no en su veracidad literal. Smith proporcionó un marco intelectual para construir una civilización entera.

El libro plantea que la riqueza de las naciones reside en el trabajo movilizado, no en sus posesiones. La diferencia entre sociedades prósperas y estancadas radica en la organización del trabajo. La clave está en la división del trabajo y la inversión de capital.

Según Smith, se puede contribuir a la sociedad de tres maneras: mediante el sacrificio (ahorro), el esfuerzo (trabajo) y la capacidad de organización. Los países que dominen estas tres dimensiones prosperarán.

El reemplazo de la religión

El mito de Adam Smith reemplazó a la religión al ofrecer un sistema universal para medir y guiar la conducta humana. El ahorro y el trabajo se convirtieron en virtudes contables, mientras que la pobreza y la exclusión representaban el infierno para quienes no cumplían con los preceptos. La economía se convirtió en la gigantesca hoja de cálculo donde se registraba el valor de cada individuo.

El legado de Smith y la crisis actual

Doscientos cincuenta años después, seguimos viviendo dentro de ese mito. Las categorías económicas que se enseñan en las universidades derivan de La riqueza de las naciones. Continuamos inculcando la importancia del esfuerzo y seguimos convencidos de que el ahorro es una virtud recompensable.

Sin embargo, la crisis actual revela las limitaciones de este relato. Smith ignoró la importancia del conocimiento, considerando irrelevante la contribución de los obreros que inventaban mejoras para las máquinas. El marco moral actual se basa en el esfuerzo, ignorando la esencia de la actividad humana: el conocimiento.

Hoy, en la era del conocimiento, el esfuerzo físico es menos necesario para producir valor. Necesitamos una nueva “biblia”, un nuevo mito que explique el mundo y nos impulse hacia adelante, dando sentido a este nuevo tiempo.