De Edificio Telefónica a edificios cebra: Auge y controversias del Madrid vertical

De Edificio Telefónica a edificios cebra: Auge y controversias del Madrid vertical
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De Edificio Telefónica a edificios cebra: Auge y controversias del Madrid vertical

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El siglo XX vio cómo las ciudades buscaban elevarse hacia el cielo, un anhelo no exento de desafíos legales, conflictos y debates. Desde la construcción del Edificio Telefónica en la Gran Vía hasta nuestros días, la ambición por construir en altura ha marcado el urbanismo madrileño. Un recorrido por proyectos como la Torre de Valencia, las “Torres Kio” y otras construcciones que generaron controversia por diversas razones.

El auge de los “edificios cebra”

En octubre de 2022 se inauguraron las torres Skyline, dos rascacielos de 100 metros y 25 pisos con viviendas de lujo ubicadas en el Paseo de la Dirección. Estas torres, con su distintivo diseño en blanco y negro, son un claro ejemplo de los llamados “edificios cebra” y de la creciente proliferación de construcciones de gran altura en Madrid, como las erigidas por el mismo arquitecto en Madrid Río y Chamartín.

Estos rascacielos han alterado las vistas de la sierra desde el distrito de Tetuán. El impacto visual de las Skyline es innegable, pero su aparición generó polémica debido a que su inauguración precedió a la urbanización completa del área y a la implementación de los servicios públicos necesarios. La rehabilitación del barrio, o más bien su sustitución, fue un proceso largo y complejo para los residentes.

Paradójicamente, la altura de las torres gemelas de Tetuán surgió como una solución a un problema aún mayor. Un plan urbanístico anterior contemplaba una barrera de edificios de lujo en la cornisa del Paseo de la Dirección, que habría sumido en la sombra la parte trasera del barrio, privándolo de vistas y acceso al Parque Rodríguez Sahagún.

Sombras y controversias

Los problemas de sombra proyectada no son nuevos. Los grandes edificios a menudo crean zonas de penumbra en las calles circundantes, afectando la vida cotidiana. La trasera de la Gran Vía y las calles del barrio de Bellas Vistas, detrás de los edificios Titanic, son ejemplos de cómo la construcción en altura puede generar un “sobrehorizonte” que impacta negativamente en el entorno.

Aunque la construcción en altura tiene defensores que argumentan que optimiza el uso del suelo y los recursos, su impacto en el territorio es innegable y ha generado controversias a lo largo de la historia.

El Edificio Telefónica: el primer rascacielos de Madrid

El Edificio Telefónica, diseñado por Ignacio de Cárdenas y construido entre 1926 y 1930, fue el primer rascacielos de Madrid. Con sus 90 metros de altura, superaba con creces los 35 metros permitidos para la nueva calle. Se apeló a la monumentalidad del inmueble y al interés nacional para obtener la aprobación, sentando un precedente en el urbanismo madrileño.

La construcción del Edificio Telefónica y otros edificios altos en la Gran Vía implicó la desaparición de calles y viviendas, afectando a unas 10.000 personas.

El franquismo y la verticalidad

Después de la Guerra Civil, el falangismo consideró que la Gran Vía era un ejercicio decadente y burgués. Sin embargo, el franquismo también buscó demostrar su poder a través de la construcción vertical. El Edificio España, iniciado en 1948, tenía 25 plantas y 117 metros de altura. Su estilo neo-herreriano y sus toques neobarrocos buscaban una síntesis entre el rascacielos moderno y la tradición imperial española.

La polémica sobre el impacto y la calidad del Edificio España resurgió cuando la Comunidad de Madrid rebajó su nivel de protección. Finalmente, la remodelación del edificio para albergar un hotel respetó su estructura original. En los años sesenta, la Torre de Madrid, de 142 metros de altura, se erigió junto al Edificio España, despojada de historicismos patrios.

La Torre de Valencia: un hito controvertido

La Torre de Valencia, construida entre 1970 y 1973, es uno de los ejemplos más claros de polémica en altura en Madrid. Su ubicación, en la esquina noreste del Parque del Retiro, genera un impacto visual sobre la Puerta de Alcalá. La torre, de estilo brutalista, provocó una campaña en contra en el diario ABC, y las obras fueron paralizadas en 1971, aunque finalmente se construyó. Para lograr la edificabilidad deseada, los promotores recurrieron a la creación de una calle peatonal privada.

El arquitecto e historiador Fernando Chueca-Goitia fue una de las voces más críticas con la transformación de Madrid en las décadas de los sesenta y setenta, advirtiendo sobre la pérdida patrimonial.

De Azca a las Torres Kio

La verticalización de Madrid continuó con el desarrollo del centro financiero de Azca y otras torres en la Castellana. Durante un tiempo, el escándalo se centraba más en la corrupción urbanística que en la altura de los edificios. Las torres Puerta de Europa, conocidas como Torres Kio, se convirtieron en un símbolo de los años noventa y de la cultura del pelotazo.

El problema surge cuando la construcción en altura se plantea en barrios consolidados, generando problemas de movilidad y alterando el paisaje urbano. El reciente bloqueo del Ayuntamiento a un plan para levantar 18 plantas de oficinas en la colonia residencial de lujo El Viso, así como la polémica en torno a la torre planeada en las antiguas cocheras de Cuatro Caminos, son ejemplos de esta controversia.

El skyline de una ciudad se ha convertido en un símbolo mutable de la misma. Torrespaña, “El Pirulí”, fue durante mucho tiempo un punto fijo en el horizonte madrileño, una infraestructura pública que hoy parece impensable.