Nombramiento de la pareja de Pérez Llorca genera controversia

Nombramiento de la pareja de Pérez Llorca genera controversia
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Nombramiento de la pareja de Pérez Llorca genera controversia

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La designación de Vanesa Soler, pareja del presidente del Gobierno valenciano, Juan Francisco Pérez Llorca, para un puesto en la Diputación de Valencia, ha desatado una ola de críticas y controversias.

Ascenso salarial y proceso de selección cuestionado

Soler, quien hasta ahora se desempeñaba como administrativa en el Ayuntamiento de Finestrat, percibía un salario anual de 25.652 euros, según datos oficiales. Sin embargo, Pérez Llorca reveló que al salir del Consistorio, su pareja cobraba 38.017,88 euros, lo que representa un aumento de casi 13.000 euros. Ahora, en su nuevo cargo como secretaria de dirección del Centro de Asistencia a Municipios de la Diputación, Soler recibirá un sueldo mínimo de 52.070,50 euros brutos al año.

La Diputación ofertó la plaza en comisión de servicios apenas dos meses después de la toma de posesión de Pérez Llorca como presidente. La corporación provincial optó por un sistema de valoración que únicamente consideró los días trabajados en la categoría C1 en funciones específicas de secretaría de dirección, excluyendo la experiencia en otros puestos con rango C2, lo que dejó fuera a otros aspirantes con más años de servicio.

Estabilización como funcionaria en Finestrat

Un proceso similar se produjo en 2024, cuando Soler consolidó su plaza como funcionaria de carrera en el Ayuntamiento de Finestrat, bajo la alcaldía de Pérez Llorca. En este caso, se convocaron cuatro plazas de administrativo para consolidar a funcionarios sin realizar pruebas, exámenes o entrevistas.

A diferencia de otros ayuntamientos y de la Diputación de Alicante, el Ayuntamiento de Finestrat solo tuvo en cuenta la experiencia en plazas de la misma categoría a la que se aspiraba, sin evaluar la formación o titulación. Esto permitió que Soler, quien ocupaba su puesto como interina desde 2010, obtuviera la máxima puntuación.

Las bases del procedimiento establecían que se valorarían los servicios prestados en la Administración Pública en puestos de igual grupo, subgrupo, escala y subescala, siempre que se hubieran realizado funciones propias de la plaza convocada. Los servicios prestados como empleado público con vinculación temporal en la misma plaza o categoría se valoraban con 0,60 puntos por mes trabajado en la Administración Local convocante, siendo esta la máxima puntuación posible.

Críticas al proceso de estabilización

Fuentes consultadas aseguran que no es común que en estos procesos de estabilización se tenga en cuenta únicamente la experiencia en la propia plaza que se consolida. Señalan que lo habitual es considerar más variables, como méritos académicos, superación de procesos selectivos o cursos de formación.

A modo de ejemplo, el Ayuntamiento de Santa Pola, en un proceso similar, incluyó, además de la experiencia, los méritos académicos, la superación de procesos selectivos y los cursos de formación. También se valoraba el conocimiento del valenciano, otros idiomas y titulaciones académicas.

Asimismo, la Mancomunidad de Municipios Bajo Segura puntuó, además de la experiencia, la titulación académica, los cursos de formación, los idiomas y el valenciano en un proceso de estabilización de plazas de auxiliar administrativo.

Trayectoria laboral de Vanesa Soler

La pareja del presidente comenzó a trabajar en el Ayuntamiento de Finestrat en 2007. Tras la victoria de Honorato Algado, el entonces alcalde empleó en el consistorio a un grupo de simpatizantes del PP, entre ellos a Vanesa Soler, hija de un apoderado del partido.

La Diputación de Valencia reconoció este periodo como funcionaria eventual para otorgarle la comisión de servicios a Soler, lo que, sumado a su etapa como funcionaria interina y a los dos años como funcionaria de carrera, le permitió imponerse a las otras cuatro aspirantes al puesto.