
PRIMERAS NAZARENAS EN SEVILLA: UN SECRETO A VOCES REVELADO
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La Semana Santa de Sevilla guarda historias de mujeres que, desafiando las prohibiciones, se infiltraron como nazarenas, ocultando su identidad bajo el anonimato del capirote y la túnica. Antes de que las hermandades abrieran sus puertas a la igualdad, su presencia era un acto de fe silencioso.
1985: El año del cambio
El punto de inflexión llegó en 1985, cuando la hermandad de Los Javieres se convirtió en la primera en permitir oficialmente la participación de mujeres como nazarenas. Este proyecto fue tan discreto que solo un círculo reducido, incluyendo el hermano mayor y el arzobispo Carlos Amigo Vallejo, estaban al tanto.
Maruja Vilches, protagonista de este hito, recuerda la tensión de los momentos previos: “Llegamos a la iglesia con solo cinco minutos de antelación y con los antifaces ya puestos para que nadie nos reconociera ni pudiera interferir”. Aquellas cinco mujeres rompieron barreras en una ciudad que aún no estaba preparada para ellas, incluso en aspectos básicos como la falta de servicios sanitarios femeninos en la carrera oficial.
40 Años de Igualdad Oficial
Un año después, en 1986, la hermandad oficializó la igualdad entre sus hermanos, permitiendo la salida de nazarenas. Este año se conmemoran 40 años de esta decisión, coincidiendo con el estreno de la cofradía desde su templo de la iglesia del Sagrado Corazón de los jesuitas, su lugar de fundación.
Esta conquista se suma a una historia de participación femenina en las cofradías sevillanas. Ya en la Baja Edad Media, las “cofradas” —empresarias y divorciadas— ocupaban un lugar activo. Sin embargo, la realidad actual muestra un panorama agridulce.
Mujeres en las hermandades: mayoría numérica, minoría en el poder
Según un estudio antropológico, las mujeres representan hoy el 54,1% de los miembros de las hermandades andaluzas, superando a los hombres en afiliación. A pesar de esta mayoría, persiste una brecha de género en el acceso a los puestos de poder.
Rompiendo Moldes: El Caso de Maruja Vilches
Maruja Vilches se convirtió en 2012 en la primera mujer hermana mayor de una cofradía de penitencia en Sevilla. Su elección no fue casualidad: “Decidí presentarme a elecciones para que mis hermanos me eligiesen libremente; quería ver si de verdad se estaban abriendo los campos a la mujer”.
Su victoria marcó un hito, pero un estudio de la Universidad Pablo de Olavide señala que las mujeres siguen siendo, en muchos casos, las “invisibles” del sistema, encargadas del cuidado y mantenimiento, pero relegadas a un segundo plano al llegar a la iglesia.
Este “cofradierismo de género” enfrenta nuevos desafíos. Mientras Sevilla analiza su alta presencia femenina, noticias como la prohibición a las mujeres en la Semana Santa de Sagunto generan debate. Vilches, conectando la lucha local con la resistencia que persiste en otras regiones de España, lamenta: “Nos sentimos defraudadas. No comprendemos cómo en pleno siglo XXI puede haber este fallo”.
Ante una población cofrade envejecida y una “gentrificación simbólica”, el reto actual es que la participación femenina se normalice en todos los ámbitos. Vilches confía en el futuro: “Si la mujer quiere ser costalera o capataz en Sevilla, llegará; es solo cuestión de constancia”. Desde el secretismo inicial hasta la hegemonía estadística, las mujeres sevillanas continúan escribiendo su propia historia en la Semana Santa.













