Actualización Toponímica en Galicia: Más de 2.500 Nombres de Lugares Modificados

Actualización Toponímica en Galicia: Más de 2.500 Nombres de Lugares Modificados
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Actualización Toponímica en Galicia: Más de 2.500 Nombres de Lugares Modificados

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Después de más de dos décadas, la Xunta de Galicia ha aprobado una significativa modificación de más de 2.500 nombres de lugares en toda la comunidad autónoma. Esta actualización abarca tanto cambios en topónimos ya existentes como la incorporación de nuevas entradas al Nomenclátor.

Más Incorporaciones que Rectificaciones

Antón Santamarina, coordinador del seminario de Onomástica de la Real Academia Galega (RAG), señala que, en gran medida, se trata más de añadidos que de rectificaciones. Según Santamarina, muchos de estos añadidos se refieren a entidades de población que no figuraban previamente en el registro oficial.

Galicia: Un Territorio Rico en Toponimia

Galicia destaca por su excepcional densidad de topónimos, un fenómeno atribuido a la dispersión de su población. La región, que representa aproximadamente el 7% de la superficie de España, alberga más del 30% de los nombres de población del país.

Esta riqueza no se limita únicamente a las entidades de población, sino que se extiende a una amplia variedad de parajes naturales, como montes, ríos y fuentes.

El proyecto “Galicia Nomeada” es un claro ejemplo de esta riqueza toponímica. Esta plataforma colaborativa ha recopilado ya cientos de miles de microtopónimos y se estima que podría superar los dos millones.

Origen y Objetivos de la Actualización

El proceso de actualización toponímica tiene sus raíces en la Lei de Normalización Lingüística de 1983, que estableció el gallego como la única forma oficial de los topónimos. El principal objetivo de esta ley es restituir las formas genuinas de los nombres de lugares que habían sido alteradas o castellanizadas a lo largo del tiempo. Ejemplos de esto son la recuperación de “Sanxenxo” en lugar de “Sangrejo” o “O Carballiño” en vez de “Carballino”.

Este proceso se basa tanto en la “documentación histórica” como en el uso oral que aún pervive entre los habitantes locales, siendo este último el criterio fundamental a la hora de determinar la forma oficial de un topónimo.

Colaboración entre la RAG y la Administración Autonómica

Desde 2012, la RAG elabora informes técnicos que son evaluados y aprobados por una Comisión de Toponimia en la que participa la administración autonómica.

Santamarina justifica el elevado número de cambios actuales por el largo período transcurrido desde la anterior gran actualización, que se remonta al año 2003. Según sus palabras, si se repartieran todos los cambios entre estos veinte años, la cantidad sería relativamente pequeña cada año.

Controversias y Justificaciones

Santamarina reconoce que algunos cambios han generado controversia, como ocurrió en su momento con el municipio de A Pobra de Trives. En esta última revisión, el equipo de la RAG tuvo que desplazarse a A Cañiza “para explicar cuáles eran los motivos del cambio” ante el alcalde, la corporación y los vecinos, presentando la evidencia documental que justificaba la restitución de la forma ‘A Caniza’. Otro caso relevante es el de Alfoz, que recuperó su apellido histórico ‘do Castro de Ouro’ tras una reclamación vecinal que fue corroborada como la forma tradicional.

La Importancia del Artículo en el Topónimo

Uno de los motivos más frecuentes de modificación es la incorporación del artículo al nombre, como en A Fonsagrada, cuando la comunidad local considera que el artículo forma parte inseparable del topónimo.

En este sentido, Santamarina es tajante: “El principio nuestro es respetar exactamente lo que diga la gente en el lugar”.

Consecuencias Prácticas y Actualización Progresiva

En cuanto a las consecuencias prácticas de estos cambios, como la modificación de la señalización, Santamarina asegura que no se obliga a una sustitución inmediata. Sin embargo, la nueva forma se actualiza en los registros oficiales, como el Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que consolida la forma oficial de manera progresiva.