Señales de alarma en el deporte femenino: cuando la búsqueda del rendimiento compromete la salud

Señales de alarma en el deporte femenino: cuando la búsqueda del rendimiento compromete la salud
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Señales de alarma en el deporte femenino: cuando la búsqueda del rendimiento compromete la salud

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

La nutricionista Nerea Gamboa, experta de la Clínica Universidad de Navarra y del Instituto Nutrición y Salud de la Universidad de Navarra, advierte sobre la peligrosa normalización de conductas y síntomas en el deporte femenino que, lejos de ser indicadores de salud, ponen en riesgo el bienestar de las atletas.

Gamboa subraya la importancia de identificar estas señales de alarma, bajo la premisa de que “esto no es normal aunque seas deportista”, ya que señalan un desequilibrio crucial entre entrenamiento, alimentación y salud.

Conductas de riesgo comunes en el deporte femenino

La especialista destaca varias conductas de riesgo frecuentes entre las deportistas:

  • Ignorar el hambre: Considerar el hambre como un enemigo a combatir, en lugar de una señal fisiológica de necesidad de nutrientes.
  • Restricción alimentaria post-entrenamiento: Creer que solo se pueden consumir ciertos alimentos después de entrenar, generando una relación perjudicial con la comida.
  • Control excesivo de la ingesta: Obsesionarse con el cálculo de calorías y macronutrientes a través de aplicaciones o comparando la ingesta con la de otras personas, especialmente en redes sociales.
  • Rigidez mental: Angustiarse por no poder entrenar un día, lo que lleva a restringir la ingesta de alimentos para “compensar”.

Consecuencias clínicas de estas conductas

Gamboa enfatiza que estas conductas tienen graves repercusiones clínicas que no deben ser ignoradas. La salud, recalca, es “un estado completo de bienestar físico, mental y social”. Cuando la obsesión por el entrenamiento interfiere con la vida social o el bienestar mental, se pierde el objetivo primordial de la salud.

Síntomas físicos de alerta:

  • Desarreglos hormonales, como la pérdida del ciclo menstrual (amenorrea).
  • Caída del cabello y fragilidad de las uñas.
  • Problemas digestivos frecuentes.
  • Mayor sensación de frío y aparición de vello corporal como mecanismo de protección.
  • Fatiga prolongada, más allá del cansancio post-entrenamiento.
  • Aumento en la frecuencia de las lesiones.
  • Deterioro de la salud ósea, incrementando el riesgo de osteoporosis y fracturas por estrés a edades tempranas.

Priorizar la salud sobre el rendimiento

La nutricionista concluye que la búsqueda del máximo rendimiento deportivo nunca debe comprometer la salud. Buscar mejorar y seguir consejos de fuentes no fiables puede llevar a errores perjudiciales.

Por ello, insiste en la necesidad de buscar la guía de un profesional cualificado.

“Lejos de conseguir mi mayor rendimiento, estoy perjudicando mi salud, lo que hará que mi rendimiento no llegue a ese máximo”, sentencia Gamboa. Identificar estas señales a tiempo es fundamental para revertir la situación y proteger la salud de las deportistas.